Este
Material a sido traducido, adaptado o reproducido con el permiso
de la Fundación Edgar Cayce
* SER
UNO EN DIOS*Artículo
original: "Oneness", por Kevin J. Todeschi. Venture
Inward, mayo-junio de 1995.
*
REFLEXIONES:
Comentario
sobre las lecturas psíquicas de Edgar Cayce "Orientación,
Motivación e Ideales" de Kevin Todeschi
*
LA
ALIANZA "La
Alianza"' es un curso compuesto de treinta y seis lecciones,
escrito por Herbert Puryear y publicado por el A.R.E. El curso
entero constituye un libro titulado "The Edgar Cayce Primer".
*
CAYCE
DESCRIBÍA EL REGISTRO AKASHICO ASI: Trabajo
realizado por la Prof. Nora Rodríguez Galíndez
sobre información extraída y traducida de "Edgar
Cayce on the AKASHIC RECORDS" de Kevin Todeschi.
*
EL
ALMA: Trabajo
realizado por la Prof. Nora Rodríguez Galíndez
sobre información extraída y traducida de "Life
and Death: The Pilgrimage of the Soul"
*
LAS
LEYES UNIVERSALES:
Un seminario
basado en el libro "Porqué tu vida es como es
y qué puedes hacer para cambiarla" Por Bruce McArthur.
Presentado por Jim Dixon. Association
for Research and Enlightenment, Inc. (Asociación para
la Investigación y el Desarrollo Espiritual).
Título en inglés: Your Life,
Why It Is The Way It Is and What You Can Do About It.
SER
UNO EN DIOS*
~
Todo lo que existe emana de Dios y forma parte de Dios:
Dios y la Creación son uno ~
LA PRIMERA LECCIÓN
-
Kevin Todeschi -
"La
primera lección durante seis meses debería ser
'UNO'-'Uno'-'Uno'-'Uno'; un solo Dios, un solo vínculo
entre todos los hombres, una sola fuerza, un solo tiempo,
una sola meta. ¡Ser uno con Dios y con toda la Creación
en cada esfuerzo! ¡Ser uno en Dios! ¡Ser uno solo!"
[Lectura de Edgar Cayce 991-1]
Una de las grandes ironías del mundo reside en que
la estructura establecida para enriquecer nuestra relación
con Dios es precisamente la que más nos divide como
familia humana. En la historia, guerras fueron declaradas
en nombre de principios religiosos todas las veces que algún
grupo quiso imponer sus creencias o la supremacía de
su deidad. Siempre han reinado innumerables conflictos, no
sólo entre las religiones, sino también entre
las sectas. En efecto, muchas están convencidas de
poseer 'LA' verdad y de llevar a la salvación, ya sean
cristianas, budistas, judías, hindúes, islámicas,
o provenientes de cualquier religión. Además
de separar a la gente, estos antagonismos decepcionan a numerosas
personas. ¿Cuántas, así desencantadas
o confundidas, no han dejado a Dios y renunciado a su fe?
Atribuyendo ese problema a nuestra ignorancia de que todos
somos uno solo, las lecturas psíquicas de Edgar Cayce
presentan la religión y la espiritualidad en un marco
universal donde la humanidad entera está intrincadamente
tejida en un mismo telar. La perspectiva de Cayce eleva nuestro
nivel de conciencia, amplía nuestro conocimiento de
Dios y de la Creación, nos hace distinguir por qué
razón nos encontramos en el mundo y nos revela la finalidad
de la existencia. En lugar de concentrarse en formas religiosas
o dogmáticas, las lecturas nos exhortan a que apliquemos
los preceptos divinos y expresemos nuestro entendimiento de
la acción del Espíritu viviente, tomando como
ejemplo la vida de Jesús, modelo para todas las almas.
Según Edgar Cayce, nuestro objetivo no consiste en
esperar el reino de los cielos o en huir de la tierra, sino
en glorificar al Creador ahora mismo, dondequiera que estemos,
y en mostrar que somos uno en Él.
Aunque usan la terminología cristiana tradicional,
las lecturas de Cayce son profundamente ecuménicas.
De hecho, en respuesta a una pregunta relativa a la ortodoxia
religiosa, Cayce mencionó:
"¿Cuál
es la diferencia? La verdad viene de la Fuente única.
¿Acaso no existen entre los árboles robles,
fresnos, pinos? Cada especie tiene su utilidad y un papel
que desempeñar... No critique a ninguna, más
bien demuestre ¡qué buen pino, fresno, roble
o vid es usted!"
[Lectura 254-87]
Se interesan en el A.R.E. (Association for Research and Enlightenment,
Inc. ), organización fundada por Edgar Cayce en 1931,
gente de todas las razas y confesiones, para quienes "ser
un hijo de Dios en la tierra" ha adquirido un nuevo significado.
Esta aserción representa lo que nos es común
a todos, lo que nos enlaza como humanidad colectiva. En efecto,
independientemente de los nombres que atribuyamos a la Divinidad
o de las religiones que nos atraigan, Dios es uno, Creador
único, Fuente única, Ley única, y cada
uno de nosotros es hijo del Padre celestial.
El concepto de unidad en Dios constituye la base filosófica
de la obra de Edgar Cayce. Las lecturas indican que para poder
recobrar nuestra verdadera identidad y acatar este principio
que nos une a todos nuestros semejantes, deberíamos
empezar nuestro viaje espiritual tomando conciencia de que
"el Señor nuestro Dios es uno" .
En un mundo repleto de variedad, ser uno con Dios y con toda
la Creación parece una noción difícil
de comprender. Nos rodean millares de minerales, plantas,
árboles, animales y seres humanos, suscitando una multitud
de experiencias y de situaciones. Sin embargo, lejos de uniformar
las cosas, el hecho de ser uno en Dios nos permite considerar
la abundante diversidad de la Creación como un ejemplo
de las numerosas vías por las cuales el Espíritu
trata de manifestarse en la tierra.
Ya que Dios es la Fuente única, el universo se compone
en realidad de una sola fuerza, la Fuerza Creadora. Esto significa
que cada cosa está relacionada con todas las otras.
Luego una persona se halla vinculada a sus semejantes, a la
tierra, al cosmos y a Dios. Esa fuerza única es la
fuerza del bien, que intenta difundir en el mundo la espiritualidad
del Creador. No obstante, por conocer poco y emplear indebidamente
el poder del libre albedrío, muchas veces dirigimos
esta fuerza hacia fines egoístas, lo que engendra el
mal.
Según las lecturas de Cayce, conviene discernir, más
allá de las apariencias, la esencia divina de la Creación.
A pesar de los acontecimientos actuales, cada cual llegará,
algún día, a darse cuenta de la unidad en Dios
y observará la ley del amor que este concepto implica.
Por consiguiente, una de nuestras responsabilidades es contribuir
a la felicidad y prosperidad de otros. ¿Podremos afirmar:
"No he vivido en vano; mi presencia ha embellecido el
mundo"? La Biblia resume lo anterior en el gran mandamiento:
"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
Y amarás a tu prójimo como a ti mismo"
.
En términos de espiritualidad, el hecho de que somos
uno solo supone que Dios no está limitado a expresarse
a través de una forma religiosa determinada: el Creador
se manifiesta en la vida de todos los seres humanos conforme
a su fe y a su relación con la Fuente suprema, cualquiera
que sea su confesión. Aunque nos encontramos en la
materia, no somos entidades físicas dotadas de un alma,
sino almas que han tomado un cuerpo físico para sacar
provecho de sus experiencias y continuar desarrollándose.
La distinción es importante porque tenemos la tendencia
de fijarnos en aspectos temporales externos, tales como raza,
género o religión, que no forman parte de nuestra
verdadera naturaleza espiritual.
Las lecturas de Cayce definen la religión como la estructura
en la que tratamos de conocer y de mostrar las obras de Dios.
Las mismas señalan que el estudio comparativo de las
religiones nos ayuda a ver que el Espíritu es uno,
al hacernos descubrir, más allá de las divergencias
superficiales, las similitudes que nos unifican:
"
Coteje las enseñanzas, las filosofías del Este
y del Oeste, las orientales y las occidentales, las nuevas
y las antiguas... No se concentre en las diferencias, sino
en el punto donde todas las religiones convergen: Dios es
único. 'Oye, Israel, el Señor nuestro Dios es
uno.' "
[Lectura 991-1]
En el contexto de la teoría de la reencarnación,
lo primordial es cómo aplicamos nuestro conocimiento
de los preceptos espirituales, no a qué religión
pertenecemos. En efecto, en el transcurso de nuestras vidas
sucesivas, nuestros dogmas y creencias religiosas han cambiado
con nosotros. Todos hemos sido cristianos, judíos,
adeptos a las religiones orientales, a las del Oriente Medio,
agnósticos e incluso ateos. Es indispensable recordar
que, en primer lugar, somos hijos de Dios, seres espirituales
encarnados en la tierra, y que, sólo en segundo lugar,
abrazamos doctrinas o religiones específicas. Por lo
tanto, tener prejuicios contra personas, situaciones o experiencias
no concuerda con el concepto de ser uno en Dios. De cualquier
manera, siempre cosechamos lo que hemos sembrado, de modo
que atravesaremos circunstancias análogas a las que
ocasionamos en la existencia de otros.
La siguiente lectura ilustra qué son la religión
y las sectas religiosas:
"Considere
un campo de maíz. En el grano de maíz hay vida.
El hombre siembra el maíz en la tierra, lo cultiva,
y luego lo cosecha. No todos los hombres seleccionan la misma
clase de maíz, lo siembran, lo cultivan y lo cosechan
de la misma manera. Sin embargo, en cada caso, el maíz
da lo mejor de sí. Es el Espíritu de Dios o
la vida dentro de cada grano lo que el hombre busca: el maíz
sustenta su cuerpo y produce suficiente semilla para cultivar
más. Eso describe la religión; eso describe
las sectas."
[Lectura 1089-3]
Las lecturas de Cayce nunca aconsejaron cambiar de religión.
Estimaban que lo más importante era obedecer las leyes
universales, independientemente de la religión profesada.
Así, la espiritualidad y la religión son dos
nociones fundamentales, pero distintas.
Religión
La religión se ocupa en prioridad de cuestiones de
dogma, rito, forma y tradición. No obstante, la gente
a menudo la ve como el medio de llegar a la salvación,
y no simplemente como la estructura dentro de la cual la humanidad
trata de entender las manifestaciones del Espíritu
y de expresar la espiritualidad inherente a su naturaleza
divina.
Numerosas personas han elevado su confesión por encima
de las otras, persuadidas de que constituye la sola creencia
legítima. Aparte de esto, las sectas religiosas han
desilusionado o frustrado a muchos, haciéndoles, a
veces, abandonar toda religión. Ninguno de estos puntos
de vista refleja el concepto de unidad.
Debemos recordar que la religión cumple una función
esencial. En la ausencia de forma, la espiritualidad puede
resultar fragmentada, aislada y carente de sentido comunitario.
Se convierte entonces en un ejercicio mental o filosófico
desprovisto de ramificaciones concretas en la vida cotidiana.
Asimismo, los niños educados fuera de toda estructura
religiosa corren el riesgo de crecer sin darse cuenta del
rol capital del Espíritu en su existencia.
Un error que cometemos frecuentemente acerca de la religión
es que confundimos la forma con el espíritu. Por ejemplo,
podemos tener experiencias espirituales muy conmovedoras en
una Iglesia: despertarnos a la presencia de Dios en nosotros,
ser iluminados por el Espíritu, hablar en lenguas.
En lugar de interpretar éstas como intervenciones del
Espíritu en el marco de cierta estructura religiosa,
nos imaginamos, en virtud de la validez y del impacto de lo
que hemos percibido, que todo lo concerniente a dicha estructura
tiene el mismo valor. Olvidamos que, a lo largo de la historia
de la humanidad, personas de cualquier religión han
vivido experiencias transformadoras similares.
Referente
a las varias estructuras religiosas o sectas, las lecturas
explican:
"Sí,
pueden haber diferentes maneras de acercarse a Dios. En efecto,
todos no estaban presentes cuando Jesús pasó
por los trigales, resucitó a Lázaro, caminó
sobre las aguas, dio de comer a los cinco mil, o fue crucificado.
Sin embargo, cada una de estas experiencias respondió
y sigue respondiendo a algo en lo más profundo de los
corazones; pues cada alma es un corpúsculo en el cuerpo
de Dios."
[Lectura 3395-2]
"Dios ama a quienes Lo aman a Él, ya sea que pertenezcan
a esta o aquella secta, a este o aquel -ismo o culto. ¡El
Señor es UNO!"
[Lectura 3976-8]
Según las lecturas de Cayce, no obtenemos la salvación
practicando una religión específica, la meditación
o alguna actividad en particular, sino manifestando la espiritualidad
del Creador y procurando ser luces en el mundo. No se trata
de 'ir al cielo', sino de elevar nuestro nivel de conciencia
celebrando la omnipresencia de Dios, cultivando nuestra esencia
divina y expresando nuestra auténtica relación
con Dios y con nuestros semejantes.
Cayce declaró:
"No
vamos al cielo, crecemos hacia el cielo. Es dentro de nuestra
propia conciencia que crecemos hacia el cielo."
[Lectura 3409-1]
Jesús
aludió a este proceso de evolución espiritual
cuando describió el reino de Dios en parábolas:
" Jesús les contó esta parábola:
'El reino de Dios es como una semilla de mostaza que un hombre
siembra en su campo. Es, por cierto, la más pequeña
de todas las semillas; pero cuando crece, se hace más
grande que las otras plantas del huerto, y llega a ser como
un árbol, tan grande que las aves van y hacen nidos
en sus ramas.'
También les contó esta parábola: 'El
reino de Dios es como la levadura que una mujer mezcla con
tres medidas de harina para hacer fermentar toda la masa.'
"
Espiritualidad
Mientras que la religión se ocupa en general de la
forma, la espiritualidad se refiere a cómo aplicamos
nuestro propio entendimiento de la acción del Espíritu.
Siendo hijos del Creador, nos incumbe recobrar nuestra herencia
divina, es decir la plena conciencia de nuestra verdadera
identidad. Edgar Cayce subrayó que "el desarrollo
del alma debería tener primacía sobre cualquier
otra cosa" . Para progresar espiritualmente, no es imprescindible
que realicemos grandes acciones. Nos elevamos acercándonos
a Dios "un precepto a la vez", avanzando "paso
a paso" en el sendero del altruismo. ¿Acaso no
son los frutos del Espíritu el amor, la bondad, la
gentileza, la benevolencia, la humildad, la mansedumbre, la
fidelidad, la alegría, la paciencia, la perseverancia,
la temperancia, la determinación?
Ya que nuestra meta es manifestar la espiritualidad del Creador
en la tierra, son fundamentales tanto el sintonizar con la
Fuerza Creadora como el poner en práctica nuestro conocimiento
de los principios universales.
·
Al sintonizar con la Fuerza Creadora, volvemos a tomar conciencia
de nuestra naturaleza espiritual y de nuestra filiación
respecto a Dios. Para esto, las lecturas recomiendan que oremos
y meditemos regularmente. Las mismas añaden que la
mejor manera de unirnos a la Fuente suprema consiste en abrirnos
a la presencia divina, en ofrecernos como instrumentos de
la voluntad del Creador, y en invitar al Espíritu a
actuar en nosotros y a través de nosotros.
· A fin de poner en práctica los principios
universales, podemos inspirarnos en las lecciones compiladas
en el libro "En busca de Dios" . Dichas lecciones,
basadas en las lecturas de Cayce, abordan asuntos tales como
la cooperación, la fe, la virtud y el entendimiento,
la comunión, la paciencia, el amor. Nos ayudan a percibir
que nuestros lazos con Dios y con los demás son uno
solo, pues todos los aspectos de la vida son uno.
Cayce repitió en las lecturas: "El espíritu
es la vida; la mente es el arquitecto; lo físico es
el resultado". Esto indica que el Espíritu opera
continuamente en nosotros y genera todo lo que ocurre en nuestra
existencia. No obstante, se halla filtrado por nuestra mente
y dirigido por nuestro libre albedrío. De nuestras
elecciones derivan nuestros sentimientos, palabras, comportamiento
y experiencias. Como lo señaló Cayce, que los
resultados sean "crímenes o milagros" ¡es
responsabilidad nuestra!
Las lecturas enuncian que ese poder de creación que
caracteriza a las almas humanas nos eleva al rango de cocreadores
con Dios. Por consiguiente, es imperioso que orientemos nuestras
decisiones en una dirección positiva y constructiva,
respetando una norma espiritual definida con cuidado, o sea
un ideal. A menudo ignoramos nuestras intenciones reales,
y la causa exacta de nuestras acciones se nos escapa. Luego,
si deseamos transformar y desarrollar nuestra alma, tenemos
que formular conscientemente una motivación espiritual,
por ejemplo la humildad, la abnegación, la generosidad,
la tolerancia, la compasión, la caridad, y vivir de
acuerdo con este ideal. Cayce hizo resaltar la importancia
de tener un ideal espiritual y de observarlo constantemente.
Nuestros ideales físicos, mentales y espirituales son
criterios que adoptamos a fin de controlar nuestra existencia.
Son comparables a moldes que dan forma a lo que hacemos, decimos
y pensamos. Debemos seleccionar ideales que nos ayuden a permanecer
unidos a la Fuente de todo bien y a transmitir a nuestros
semejantes las bendiciones de la Fuerza Creadora, de la cual
somos manifestaciones. Cuando distinguimos lo que significa
"ser uno en Dios", integramos nuestros ideales físicos
y mentales a ideales espirituales cada vez más nobles.
En efecto, Dios diseñó un patrón perfecto
para nuestras almas, la 'Conciencia Crística'. Tenemos
que crecer y ajustarnos a este patrón, no recortarlo
de modo que se ajuste a nosotros.
La transformación personal y el crecimiento espiritual
no son solamente un deber, sino también un privilegio.
Las lecturas mencionan que todos poseemos, grabado en lo más
profundo de nuestro ser, ese patrón espiritual perfecto,
la Conciencia Crística. Somos libres de despertarlo
aplicando con diligencia nuestro conocimiento de los preceptos
universales. Cuando sintonizamos con la Fuerza Creadora, mantenemos
actitudes mentales justas y nos esforzamos por acatar nuestro
ideal hasta en el plano físico, nos identificamos con
ese patrón que corresponde a nuestra esencia divina
y expresamos la espiritualidad del Creador.
Según las lecturas de Cayce, cada uno logrará,
algún día, renunciar al ego; andar en la luz;
vivir conforme al Espíritu; y cultivar la Conciencia
Crística, canon de servicio altruista y amor incondicional,
que Jesús asumió primero y ejemplificó
admirablemente en Su existencia terrestre.
Jesús
y la Conciencia Crística
Algunos consideran que Jesús fue el Hijo unigénito
de Dios, salvador exclusivamente de los que se dicen cristianos.
Otros no comparten esta convicción. Numerosos adeptos
de las religiones no-cristianas se niegan a reconocer Su vida
y Su ministerio, o se desinteresan de Él. Ciertos estudiantes
de las filosofías 'nueva era' o de las religiones comparadas
declaran que Jesús fue sólo un maestro a quien
no conviene otorgar una atención especial. Las lecturas
afirman que todas estas perspectivas son erróneas.
Edgar Cayce fue catequista y miembro de la Iglesia presbiteriana
hasta su muerte, pero la significación de la vida de
Jesús excedía para él las interpretaciones
tanto de los cristianos como de los no-cristianos. Sus lecturas
psíquicas proporcionan datos inéditos, fascinantes
e instructivos sobre este hombre Jesús, quien "llegó
a ser el Cristo". Las mismas sostienen que Jesús
es nuestro "Hermano mayor", un alma que vino a mostrarnos
el camino de regreso a la Fuente espiritual, obedeciendo de
manera absoluta las leyes del Creador. Su misión consistía
en personificar el Espíritu de Dios en el mundo, lo
que cada uno de nosotros, tarde o temprano, deberá
emprender también. Por ende, la vida de Jesús,
dedicada a servir a los demás, constituye un ejemplo
para la humanidad entera.
"El Maestro, Jesús, quien llegó a ser el
Cristo, es el modelo para cada ser humano, ya sea pagano o
judío, partenopeo o griego. Pues todos tienen el mismo
modelo, lo llamen así o no."
[Lectura 3528-1]
El patrón de perfección, o Conciencia Crística,
que Jesús encarnó tan excelentemente, representa
nuestra verdadera naturaleza espiritual, es decir:
"... el conocimiento que posee cada alma de ser una sola
cosa en unión con Dios, patrón grabado en la
mente, a la espera de ser despertado por la voluntad".
[Lectura 5749-14]
Independientemente de nuestras creencias religiosas o personales,
este patrón crístico, que permanece en constante
armonía con el Creador, se encuentra en cada fibra
de nuestro ser, buscando la ocasión de expresarse en
nuestra vida.
"En
verdad, es en Él, Dios el Padre, que usted vive, se
mueve y existe. ¡Demuéstrelo con su conducta!
No se enorgullezca figurándose que es un dios. Podrá
convertirse en uno, pero sólo olvidándose de
sí mismo. ¿Cuál es el modelo? Jesús
no lo estimó ilícito el hacerse igual a Dios,
pues actuó como tal en la tierra."
[Lectura 4083-1]
La parábola del hijo pródigo revela que estábamos
con Dios en el principio. Ilustra que perdimos la plena conciencia
del Creador al ir utilizando el libre albedrío para
tener nuestras propias experiencias. La caída de las
almas fue realmente nuestro descenso en conciencia desde el
reino del infinito hasta el del espacio y del tiempo. Sin
embargo, ¿por qué culparnos pensando que se
trató de algo malo o de una elección desacertada?
Todos nuestros errores nos instruyen. Gracias al proceso de
maduración que acompaña el intentar comprender
y satisfacer las circunstancias, las pruebas y las oportunidades
procedentes de nuestras decisiones, nos percatamos de que
moramos eternamente en la presencia de Dios y nos abrimos
a la Fuerza Universal. Con el tiempo, si perseveramos y manifestamos
la espiritualidad de Dios hasta en el plano físico,
recorreremos el camino de regreso al Creador y recobraremos
nuestra herencia divina.
"El
alma debe regresar, y regresará, a su Creador; es una
porción de la Fuerza Creadora que opera en el mundo
material... Por consiguiente, únicamente siendo amable,
teniendo paciencia, y mostrando amor fraternal a sus semejantes,
logra una persona adquirir el Espíritu de Cristo. "
[Lectura 272-9]
Así como Jesús es Hijo de Dios, todos somos
hijos de Dios, formando parte de la Fuente suprema. El mismo
afirmó: "Yo estoy en mi Padre, y vosotros en mi,
y yo en vosotros" . Lo que hizo Jesús, dedicándose
enteramente a los demás, asistiendo al prójimo
con ardor, lavando los pies de Sus discípulos, tenemos
que hacerlo también. Él declaró: "Mi
mandamiento es éste: Amaos los unos a los otros como
yo os he amado. No hay amor más grande que el de dar
su vida por sus amigos."
Recordemos
que nuestro "Hermano mayor", nuestro modelo, está
siempre con nosotros a fin de guiarnos y socorrernos. De hecho,
Jesús, "el buen pastor", sigue reuniendo
las ovejas de Dios y enseñándonos nuestra auténtica
relación con el Creador. Algún día, "habrá
un solo rebaño, un solo pastor" .
Modificamos radicalmente nuestra manera de pensar y de actuar
en cuanto reconocemos que cada ser humano pertenece al rebaño
de Dios, siendo hijo del Creador como Jesús mismo.
Ser
uno en Dios y espiritualidad
Si la unidad de Dios y la Creación, si el ser una sola
cosa en unión con Dios, si el hecho de que todos somos
uno solo, es el principio fundamental que rige el universo,
¿por qué existen tantas sectas religiosas? Esto
proviene de que nos atrae lo que es útil para nuestra
evolución del momento. Además, tendemos a buscar
estructuras que nos permiten justificar nuestras convicciones
personales y explicar nuestro entendimiento. No obstante,
adquirimos la verdad a lo largo de nuestro recorrido individual,
a medida que crecemos en espíritu. Según las
lecturas de Cayce, ninguno de nosotros es capaz de decir qué
significa exactamente "ser un hijo espiritual de Dios".
A pesar de nuestras ideas propias y de nuestras diferencias,
Edgar Cayce creía que todos podríamos tener
un ideal común, el cual constituía su "respuesta
al mundo":
"El
mundo, como mundo, ha perdido su ideal. Es normal que todos
los seres humanos no tengan las mismas ideas. Sin embargo,
¡todos pueden tener el mismo IDEAL! ... No la misma
idea, sino el mismo ideal: 'Ama al Señor tu Dios con
todo tu corazón, y a tu prójimo como a ti mismo'.
Esto representa la ley entera, la respuesta única para
el mundo y para cada alma, la solución a los problemas
que existen actualmente en la tierra."
[Lectura 3976-8]
En el seno de nuestra diversidad, todos compartimos una sola
herencia divina, pues somos hijos del mismo Creador y formamos
parte de la Fuente única, nuestro Padre-Madre, Dios.
"Puede
observarse que se están elaborando planes para una
obra que cambiará el pensamiento de la humanidad en
general en muchas direcciones."
[Lectura de Edgar Cayce 254-37]
REFLEXIONES
Comentario
sobre las lecturas psíquicas de Edgar Cayce
ORIENTACIÓN,
MOTIVACIÓN E
IDEALES*
- Kevin Todeschi -
¿Qué
debería hacer en la vida? ¿Adónde tendría
que ir? ¿Cuál es la razón de mi presencia
actual en la tierra? ¿Cómo podría llevar
a cabo la misión de mi alma y cumplir la voluntad de
Dios? Éstas son [algunas] preguntas que todos nos hacemos,
en diferentes momentos de nuestra existencia. Con frecuencia,
vamos en pos de algo, pero sin saber exactamente qué
es lo que estamos buscando. Ya que [Debido a que] cada uno
de nosotros atraviesa fases de indecisión y de inquietud
de este tipo, parecería lógico pensar que cualquier
solución a tales preocupaciones, o información
útil al respecto, sería recibida con entusiasmo
y puesta en práctica por muchos. Aunque [Si bien] las
lecturas psíquicas de Edgar Cayce proporcionan un método
seguro para obtener [lograr / conseguir] una respuesta adecuada
o la orientación necesaria cada vez que nos encontramos
en un estado de confusión interior, poca gente le presta
la atención que merece. Dicho método que, además,
constituye la mejor forma de desarrollarnos espiritualmente,
se basa en un concepto fundamental, el de formular y de aplicar
ideales.
Por lo general, las personas interesadas en las lecturas de
Edgar Cayce no demoran en familiarizarse con esta noción
primordial. ¿Acaso no afirmó Cayce que lo más
importante en la vida era tener un ideal espiritual? En los
años 1960, 1970 y a principios de los años 1980,
casi todos los seminarios del A.R.E. incluían una exposición
sobre el tema, en la cual debía llenarse una tabla
o una hoja de ideales. [en la cual el conferencista pedía
a los participantes que llenaran una tabla o una hoja de ideales.]
Para la mayoría de nosotros, completar una tabla o
una hoja de ideales se convierte en un ejercicio puramente
intelectual que consiste en anotar resoluciones que olvidamos
muy pronto [enseguida / en breve]. Archivamos el papel y nos
acordamos de él al asistir de nuevo a un programa del
A.R.E. en el que algún conferencista [instructor] anuncia,
a menudo para nuestra gran frustración o [nuestro]
sumo aburrimiento: "¡Ahora, ustedes van a poner
sus ideales por escrito!"
Según Cayce, formular ideales no es una tarea que conviene
terminar apresuradamente [lo más rápidamente
posible] a fin de pasar a otra cosa. Se trata de emprender
una obra maestra personal, que el alma debe pulir con fervor,
paciencia y perseverancia a lo largo de esta vida, y proseguir
[continuar] durante sus encarnaciones posteriores en la tierra.
Las lecturas nos alientan, nos exhortan a que iniciemos esta
obra que nos permitirá crecer con fe y esperanza hacia
la armonía, la verdad y la luz.
En el marco de la filosofía de Cayce, definiremos los
ideales, explicaremos su importancia e indicaremos la manera
de emplearlos constructivamente en la vida cotidiana. Tanto
si estudiamos las lecturas desde hace mucho tiempo como poco
tiempo, [Ya sea que estudiemos las lecturas desde hace mucho
o poco tiempo,] las enseñanzas de Cayce referentes
a los ideales nos brindan la oportunidad de transformar, orientar
y trazar el curso de nuestra propia existencia.
Definición
de un ideal
En esencia, un ideal es una motivación fundamental,
un elemento que determina nuestras intenciones y el porqué
de nuestra conducta. Es una estrella que nos guía en
la oscuridad nocturna señalándonos la dirección
en la cual anhelamos encaminarnos. Un ideal no es una meta
a alcanzar, sino una orientación, una motivación
que gobierna nuestra vida, a la que aspiramos y hacia la que
progresamos. No es algo que vamos a lograr y luego guardar
celosamente como un objeto preciado, sino una norma que debemos
asumir en cada momento y aplicar en nuestras relaciones con
nuestros semejantes. Cuando acatamos nuestro ideal, cuando
miramos hacia él, es como un rayo de sol que nos acaricia
el rostro.
Las lecturas de Edgar Cayce subrayan que todos usamos ideales,
[ya sean] sean éstos conscientes o subconscientes.
Hasta que adoptamos conscientemente un ideal, prevalecen los
problemas y las indecisiones. [Hasta que adoptamos conscientemente
un ideal, los problemas y las indecisiones prevalecen.] [Hasta
que adoptemos conscientemente un ideal, prevalecerán
los problemas y las indecisiones.]
"Quien
no ha establecido un ideal vagabundea. Y si el ideal descansa
sobre consideraciones materiales, se esfumará rápidamente
y desaparecerá, El ideal debe apoyarse en bases espirituales."
[Lectura 323-1]
En efecto, la mente desempeña un rol preponderante
en nuestra existencia. En lo que pensamos, nos convertimos.
Numerosas veces hemos oído la cita de Cayce "la
mente es el arquitecto" . Sin embargo, ¿nos hemos
preocupado, en alguna ocasión, de analizar lo que
vamos edificando durante un período de confusión?
A fin de descubrir los ideales subconscientes que controlan
nuestra vida, podemos hacernos preguntas introspectivas: ¿Qué
ambiente reinaría en una empresa en la que todos los
empleados se asemejarían [se asemejaran] a mí?
¿Cómo se viviría en un hogar donde las
personas se comportarían [se comportaran] de la misma
manera que yo? ¿[Qué] Cómo sería
el vecindario si todos los vecinos tuvieran mi actitud? ¿Qué
ocurriría con la parroquia si cada feligrés
fuera parecido a mí? ¿Qué opinaría
la gente de sí misma si todos tuvieran mi autoestima?
Tales preguntas no son para que nos desanimemos o culpemos,
sino para que nos percatemos de la influencia de nuestros
ideales subconscientes, positivos o negativos.
Un ideal consciente representa una dirección que tomamos.
Es una norma con la cual estamos dispuestos a medir todos
nuestros pensamientos, palabras y acciones. Por ejemplo, elegir
un ideal de 'amor' debería incitarnos a constantemente
[esparcir /difundir] manifestar amor. De considerar de nuevo
las interrogantes del párrafo anterior dentro de este
contexto, nos preguntaríamos: ¿Cómo actuaría
una persona amorosa en su trabajo; con su familia; entre sus
vecinos; en su congregación religiosa? ¿Qué
opinión de sí misma tendría? Al tratar
de contestar estas preguntas lo más honestamente posible,
discerniríamos las cualidades del individuo rebosante
de amor, lo que nos ayudaría a adquirirlas también.
La siguiente lectura describe de diferentes modos qué
[lo que] es un ideal:
"Esta
entidad -así como otras- ha venido en la presente encarnación
a fin de conocer y entender mejor lo que engendra el bien
y el mal; igualmente a fin de aprender que si acata su ideal,
irá identificándose con el mismo.
Cada entidad, tenga o no conciencia de ello, fija un ideal
en el plano físico, en el plano mental y en el plano
espiritual.
Del plano espiritual emana toda fuerza, todo poder. La mente
construye, en el mundo material, lo que produce el éxito
o el fracaso de la energía universal en la experiencia
de una entidad, en cada una de sus actividades en la tierra."
[Lectura 1011-1]
Así, un ideal es un criterio al cual recurrimos de
manera voluntaria o involuntaria, y que la mente manifiesta
en nuestra existencia cotidiana. Nuestros ideales rigen nuestros
actos, pensamientos y emociones. Son tan poderosos que, además
de dar forma a la realidad material, moldean al individuo
que somos y al que llegaremos a ser. A menos que tomemos la
iniciativa de formular ideales conscientes, nuestros ideales
permanecen principalmente subconscientes. De hecho, muchas
veces ¡ni siquiera sospechamos que tenemos ideales!
o ¡ignoramos cuáles son!
Importancia
de los ideales
Los ideales son esenciales pues determinan todos los aspectos
de nuestra vida y de nuestra personalidad. Según las
lecturas de Cayce, establecer conscientemente un ideal espiritual
y ponerlo en práctica es una cosa capital, la cosa
más importante que podamos realizar.
"Tanto
para esta entidad como para cualquier otra, la experiencia
más importante es que conozca cuál es su ideal
-espiritualmente."
[Lectura 357-13]
El carácter primordial de los ideales deriva de los
tres puntos siguientes:
·
Los ideales orientan y canalizan las fuerzas espirituales.
· Los ideales nos permiten triunfar de las pruebas
que necesitamos para llegar a conocernos a nosotros mismos.
· Los ideales nos ayudan a fundar nuestras decisiones
en valores firmes y auténticos.
· Los ideales orientan y canalizan las fuerzas espirituales
Cuando afirmamos que "la mente es el arquitecto",
deberíamos mencionar la cita completa, que las lecturas
repiten a menudo: "El espíritu es la vida; la
mente es el arquitecto; lo físico es el resultado".
A riesgo de [Tomando el riesgo de] simplificar considerablemente
la terminología, la palabra 'espíritu', en el
marco de las lecturas, se refiere al impulso creador del universo,
a la fuerza suprema. Mediante la actividad mental y el libre
albedrío, podemos emplear esta energía universal
de manera positiva o negativa, es decir dirigirla hacia fines
abnegados o hacia fines egoístas, y suscitar el bien
o el mal. La 'mente' decide dónde y cómo concentrar
nuestra atención y las fuerzas espirituales. Al focalizar
[enfocar], consciente o inconscientemente, el impulso vital
en una dirección o [en un] área específica,
atraemos a ciertas personas y generamos ciertas circunstancias
en nuestra existencia. Así, el 'resultado', nuestro
mundo físico o material, es la obra de teatro actuada
ante nuestros ojos, en la que el espíritu, la fuerza
de vida, la energía creadora, se halla condicionada
por el poder de nuestra mente.
"Todo lo que existe se concibe primero en espíritu
y adquiere forma a través de la acción de la
mente. Por consiguiente, la vida de una entidad depende del
ideal que ésta mantiene, o sea del modo en que expresa
y manifiesta lo que el espíritu transmite a su mente...
Luego uno puede llegar a ser tan feliz o tan miserable [como
lo desea] como desee."
[Lectura 2995-3]
¿A quién se le ocurriría entrar en un
cine sin mirar los carteles, comprar un billete para cualquier
película e ir a sentarse en la sala sin que le importe
lo que va [vaya] a ver? Pero [esto] es exactamente lo que
hacemos cuando no observamos un ideal espiritual seleccionado
con cuidado.
· Los ideales nos permiten triunfar de las pruebas
que necesitamos para llegar a conocernos a nosotros mismos
Una vez que hemos elegido un ideal, se establece la coyuntura
que nos ayuda a avanzar en este sendero y a aprender las lecciones
indispensables para [a] nuestra evolución espiritual.
Debemos superar los obstáculos que se presentan, antes
de pasar a la etapa siguiente
de nuestro crecimiento personal.
Lo que complica nuestro entendimiento del proceso es que,
a veces, la vida parece someternos a experiencias diametralmente
opuestas a aquéllas que preveíamos al formular
nuestro ideal. Continuando [Para continuar] con el ejemplo
anterior, si adoptamos el 'amor' como ideal espiritual, puede
acontecer que nos hallemos rodeados de personas malévolas
o difíciles de amar. Tal situación no significa
que nuestro ideal es inapropiado, sino que atraemos [a] gente
y sucesos que nos enseñan a amar más.
Las lecturas nos instan a que no renunciemos a nuestro ideal
en cuanto surja el primer escollo. De hecho, somos responsables
de nuestras decisiones y sólo obtendremos resultados
si perseveramos sin desanimarnos. De todos modos, progresamos
espiritualmente cooperando con nuestros semejantes a fin de
servir a Dios y a la humanidad.
"El amor es el principio infalible y seguro que constituye
[toda la ley] la ley entera... No se desvíe de su ideal.
Sea paciente, y sus esfuerzos serán recompensados."
[Lectura 802-2]
Los ideales
nos ayudan a fundar nuestras decisiones en valores firmes
y auténticos
Nuestros ideales nos liberan del estado de confusión
en el que nos encontramos a menudo cuando debemos tomar decisiones.
Se trate de un asunto importante, como cambiar de oficio,
o de una cuestión de menor envergadura, como planificar
las actividades del día, conviene comparar cada alternativa
con nuestro ideal. Si mantenemos un ideal espiritual de 'amor'
y vacilamos entre dos propuestas laborales, podríamos
preguntarnos cuál de los dos empleos [de ambos empleos]
[qué empleo] [cuál de los empleos] nos brinda
las mejores oportunidades de transmitir [comunicar] amor a
terceros o de convertirnos en una persona más amorosa.
Nuestros ideales nos ayudan a tomar decisiones sencillas [simples],
pero también a determinar lo que deberíamos
hacer, adónde tendríamos que ir, lo que Dios
querría que realicemos en la vida. Nos guían
hacia la próxima etapa significativa de nuestro desarrollo
espiritual. Las lecturas de Cayce aconsejan [recomiendan]
que avancemos "paso a paso", "un precepto a
la vez". Nos dicen: "Hagan todo lo posible, pongan
en práctica lo que conocen, y el camino les será
enseñado"; o "den el primer paso y el siguiente
les será indicado". Cuando empezamos a utilizar
y a hacer fructificar lo que sabemos, por poco que esto nos
parezca, nuestro camino se abre y se ilumina.
"Si
uno aplica [Si aplica uno] [Si aplican], día a día,
lo que sabe, la etapa siguiente, la experiencia siguiente,
la acción siguiente le será revelada."
[Lectura 262-104]
Cómo
emplear los ideales de manera constructiva
"Elija primero su ideal -espiritual, mental y materialmente.
No se base en cómo desearía que sean los otros,
sino más bien en cuál podría ser su relación
ideal con ellos. Pues el más grande es el servidor
de todos -según la ley de causa y efecto."
[Lectura 1998-1]
"Su
ideal no debe inspirarse en lo que los demás podrían
hacer por usted, sino en lo que usted podría hacer
por ellos."
[Lectura 1646-2]
Evitemos que el usar ideales se transforme en un mero ejercicio
intelectual, en lugar de constituir un método concreto
para elevarnos espiritualmente y mejorar todos los aspectos
de nuestra existencia, en particular las interacciones con
nuestros semejantes. Para esto, recordemos siempre que "el
espíritu es la vida; la mente es el arquitecto; lo
físico es el resultado".
Las lecturas nos invitan a adoptar un ideal estimulante que
podamos comprender y acatar. [Las lecturas nos invitan a adoptar
un ideal que nos estimule, pero que podamos comprender y acatar.]
[Las lecturas nos invitan a adoptar un ideal estimulante,
siempre que podamos comprender y acatarlo.] Sugieren [Recomiendan]
[Aconsejan] que empecemos con una cualidad o un atributo carente
en nuestra relación actual con los demás; por
ejemplo, 'paciencia', 'misericordia', 'tolerancia', 'perdón'.
Ya que los ideales cambian y crecen con nosotros, tenemos
que formular aquéllos que realmente estemos
dispuestos a observar. Poco a poco, llegaremos a seleccionar
el principio espiritual o la virtud más grande capaz
de motivar nuestra existencia, en el presente o en un futuro
cercano. Para algunos, se tratará de obedecer las enseñanzas
de Jesús, para otros de personificar el amor universal,
etc.
Una excelente iniciativa para que un ideal espiritual se instaure
en nuestra vida cotidiana consiste en llenar una tabla de
ideales. Ésta se compone de tres columnas [encabezadas]
denominadas respectivamente "Ideal espiritual",
"Ideal mental - Actitudes mentales ideales", e "Ideal
físico - Actividades físicas o materiales ideales".
A título ilustrativo, de escoger la misericordia como
ideal espiritual, escribiremos la palabra 'misericordia' en
la primera columna de la tabla. En la segunda, anotaremos
el nombre de las personas y las situaciones a las cuales queremos
aplicar el ideal espiritual de 'misericordia', junto con las
actitudes mentales que nos ayudarán a ser misericordiosos
hacia esas personas y situaciones. Quizás debamos mostrar
más 'compasión' en una relación difícil,
más 'indulgencia' por uno de nuestros hijos, más
'paciencia' con nosotros mismos. La tercera columna será
la más detallada, especificando todas las actividades
físicas o materiales que ejecutaremos con respecto
a las actitudes mentales, las personas y las situaciones mencionadas
en la segunda columna. Por ejemplo, a fin de cultivar una
actitud mental de 'paciencia' hacia nosotros mismos, podríamos
hacer una lista de las ocasiones en las que otros han sido
misericordiosos con nosotros, eliminar la expresión
"no puedo" de nuestro vocabulario y de nuestros
pensamientos, orar para tener la fuerza de perseverar en nuestros
esfuerzos, etc.
Sabemos que hemos progresado espiritualmente cuando las "actitudes
mentales" que figuran en la tabla de ideales se han convertido
en nuestra forma de pensar habitual, y las "actividades
físicas o materiales" en acciones naturales y
automáticas. A medida que vamos incorporando nuestros
ideales a nuestro estilo de vida, podemos considerar una orientación
o [una] motivación más sublime, una estrella
más brillante hacia la cual nos encaminaremos ahora.
Lo esencial es comenzar a formular ideales, y referirnos a
ellos en toda [cualquier] circunstancia. Así, tomaremos
decisiones acertadas y avanzaremos con entereza, convencidos
de que recibiremos, a su debido tiempo, las respuestas a nuestras
preguntas e inquietudes. [a nuestras preguntas y a nuestras
inquietudes.]
"Que
usted se halle en Hartford, Ossining, Kalamazoo o Tombouctou,
¡es todo igual! El Señor es el Dios del universo,
dondequiera que esté usted. Cada alma se encuentra
en el lugar y en la posición que ocupa en el presente
sólo por la gracia de Dios. Luego aplique esas nociones
hoy mismo, en este momento. Si las utiliza correctamente,
la etapa siguiente le será indicada."
[Lectura 3356-1]
Los
ideales cambian y crecen con nosotros
Al usar ideales, nos damos cuenta de que éstos deben
modificarse y afinarse constantemente. Además, no conviene
elegir de entrada un ideal espiritual demasiado elevado, muy
arduo de poner en práctica. Se aconseja llegar al mismo
por medio de una serie de ideales más modestos que
[forman parte de él] se incluyen en él y al
cual conducen gradualmente, pero que son más fáciles
de respetar.
Por ejemplo, nuestro ideal inicial sería 'hablar con
suavidad'. Continuaríamos observándolo hasta
que rija de manera natural cada una de nuestras conversaciones.
Entonces lo sustituiríamos por 'amistad' y procuraríamos
expresar esta cualidad en nuestras actitudes mentales, relaciones
y actividades físicas. Reiterando el proceso, acaso
nos percatemos, a la larga, de que hablamos con suavidad,
somos amistosos y dominamos otros aspectos de un ideal más
general como 'servicio', 'relaciones armoniosas', 'amor'.
De hecho, todo ideal es una faceta de otro aún más
noble.
El Ideal supremo
Las lecturas de Cayce nos alientan a adoptar ideales personales;
no obstante, hacen resaltar que existe, en realidad, un solo
Ideal. Una de ellas afirma: "La destinación es
única, pero hay muchos senderos" . Esto significa
que todos evolucionamos hacia el mismo Ideal supremo, el cual
es [constituye] la aspiración espiritual más
elevada que podamos tener, la llamemos [ya sea que la llamemos]
[ya sea la llamemos] 'Conciencia Crística', 'Perfección',
'Luz', 'presencia de Dios', o de otro modo. Por ende, ideales
como 'gentileza', 'paciencia', altruismo', etc., son escalones
que llevan a ese Ideal supremo. Nos permiten subir, a nuestro
propio ritmo y en toda seguridad, hacia las esferas más
altas de la sabiduría divina, hacia la plena conciencia
de nuestra verdadera naturaleza espiritual.
Ideas e ideales
Cada uno de nosotros tiene sus conceptos, sus propósitos
y sus motivos. Cada uno tiene sus ideas sobre la manera de
actuar. Las lecturas indican que, a pesar de estas diferencias
en la [de] forma, todos podríamos concordar en cuanto
al [en el] fondo y perseguir un objetivo común. Durante
la gran crisis económica y el caos internacional de
los años 1930, Cayce aseveró que para unir [a]
las naciones y resolver los problemas del mundo, la humanidad
debería abrazar el mismo ideal.
"El
mundo, como mundo, ha perdido su ideal. Es normal que todos
los seres humanos no tengan las mismas ideas. Sin embargo,
¡todos pueden tener el mismo IDEAL! ... No la misma
idea, sino el mismo ideal: 'Ama al Señor tu Dios con
todo tu corazón, y a tu prójimo como a ti mismo.'
Esto representa la ley entera, la respuesta única para
el mundo y para cada alma, la solución a los problemas
que existen actualmente [en el mundo] en [sobre] la tierra."
[Lectura 3976-8]
Démonos cuenta de lo que vamos edificando en nuestro
ser interior pues, tarde o temprano, tendremos que hacerle
frente. El establecer [formular] un ideal espiritual fija
una dirección a seguir y aclara nuestro camino. Nuestra
existencia se ordena, nuestra personalidad se embellece y
nuestra alma florece.
Cuando
aplicamos nuestros ideales en el plano espiritual, en el plano
mental y en el plano físico, nuestra vida es comparable
a un tapiz que vamos elaborando puntada a puntada [punto por
punto] [de puntada en puntada], mejorándolo, deshaciéndolo
y volviendo a tejerlo [tejiéndolo de nuevo] [volviéndolo
a tejer], hasta que se convierta en una obra de arte que podamos
compartir con nuestros semejantes y poner a su servicio. Cada
persona tiene la posibilidad de decidir conscientemente quién
llegará a ser, ¡y en cuánto tiempo!
vengan
a mí; escúchenme, y su alma vivirá. Haré
con ustedes una alianza eterna ... Isaías 55:3
Lección
XI: La Búsqueda de Dios
El
crecimiento espiritual en pequeños grupos
En
1931, se formó alrededor de Edgar Cayce un pequeño
grupo de personas deseosas de conseguir lecturas sobre el desarrollo
espiritual. Para asombro de los integrantes, las lecturas les exhortaron
a poner en práctica en su existencia cotidiana la información
recibida, y luego a dar cuenta de sus resultados. Todos los miembros
debían contribuir. Las lecturas indicaron que si no lo hacían,
la obra del grupo sería menos universalmente aplicable.
De este proyecto emanaron una serie de ciento treinta lecturas y
los dos volúmenes de "En busca de Dios" . Éstos
se fundaron en dichas lecturas, y también en lo que los participantes
experimentaron procurando vivir las enseñanzas de las lecturas.
Al echar una mirada retrospectiva sobre el trabajo del primer grupo
de estudio, las lecturas señalaron que pocos libros de ese
tipo habían sido elaborados con tanto cuidado. Asimismo,
anunciaron que "En busca de Dios" constituiría
un manual didáctico para las generaciones venideras. En la
actualidad, más de mil grupos de estudio, con distintos números
de integrantes, existen en los Estados Unidos, Canadá y muchos
países del mundo.
¿Por qué formar parte de un
grupo?
Una anécdota divertida es la de un miembro asiduo de un grupo
de estudio que había ido, una noche, a la reunión
semanal de su Grupo. Un amigo se presentó en su casa. Su
hijita abrió la puerta de entrada. Cuando el amigo le preguntó
si estaba su padre, la niña contestó con seriedad:
"No, pues ha ido a la búsqueda de Dios". Una inmensa
sorpresa apareció en el rostro del visitante, cuya reacción
podemos comprender. Sin embargo, acercarnos a Dios ¿acaso
no es a lo que todos deberíamos dedicarnos?
Ya
que Dios es Amor, la búsqueda de Dios consiste en "aprender
a amar". La finalidad de la existencia es que los seres humanos
vivan el gran mandamiento -o sea, que amen a Dios con todo su corazón,
y a su prójimo como a sí mismos. Aprender a amar representa
la tarea principal de cada alma.
Un
dicho afirma que uno viaja más rápidamente estando
solo. Esto es verdad en muchos ámbitos de la vida. Pero la
única forma de aprender a amar es a través de nuestras
relaciones con los demás.
Por
varias excelentes razones, se aconseja trabajar en pequeños
grupos. Una es la motivación. Cuando empezamos algo nuevo,
el empeño, el aliento y el apoyo de otros involucrados en
la misma actividad refuerzan nuestro interés y nuestra perseverancia.
Si nuestro ardor decae, ellos nos estimulan. De igual manera, cuando
su motivación disminuye, les damos ánimo.
Otra
razón es la estabilidad y el equilibrio que nuestros pensamientos
y nuestras acciones adquieren en un grupo. A veces, rebosamos de
entusiasmo por un nuevo libro, una nueva actividad o una nueva experiencia.
Si se trata de un asunto muy complejo, los otros nos incitan a adoptar
una actitud más ponderada.
A
menudo leemos, analizamos e interpretamos subjetivamente las nociones
espirituales difíciles, así como los preceptos útiles
para el desarrollo del alma. Cuando comunicamos nuestros pensamientos
a los integrantes del Grupo, nos percatamos de que ellos pueden
considerar las cosas de un modo diferente. Al escuchar sus comentarios,
aprendemos a valorar los puntos de vista de otras personas y a juzgar
nuestras propias ideas con más humildad.
Nos
instruimos, nos fortalecemos y progresamos, no sólo al escuchar
a los otros, sino también al ofrecer nuestras reflexiones
y nuestra asistencia. En un Grupo, los miembros se ayudan mutuamente.
Sus dificultades se atenúan gracias al aliento y al apoyo
que les brindan los demás, en particular quienes han vivido
situaciones análogas.
En
cuanto estudiamos documentos de naturaleza espiritual, puede surgir
una discrepancia entre lo que sabemos y lo que nos sentimos capaces
o deseosos de aplicar. Si esta divergencia sigue aumentando, se
produce una "inflación espiritual". Asimismo, podemos
soñar que fuimos sacerdote en uno de los templos del antiguo
Egipto; u oír un vidente revelarnos, en una lectura psíquica,
que nuestra alma ha venido a la tierra para cumplir una misión
importante y no necesitará
reencarnarse. En tales circunstancias, el Grupo nos hace volver
a la realidad. Recordándonos que debemos poner en práctica
los principios universales en la vida cotidiana, nos ayuda a no
perder de vista el propósito de nuestra presencia en el mundo.
En
una empresa tan fundamental como el crecimiento del alma, no debemos
tomarnos demasiado en serio. El Grupo nos permite cultivar el sentido
del humor. Si consideramos, desde otra perspectiva, algunas situaciones
que nos parecen extraordinarias o trágicas, tenemos ocasión
de reírnos de nosotros mismos.
Los
integrantes de un grupo de estudio rezan con asiduidad los unos
por los otros. Esto favorece mucho la evolución espiritual
de cada uno de ellos. Un Grupo que ora diariamente, además
de rezar durante las reuniones semanales, suscita una energía,
un apoyo y una protección inconmensurables.
Aprender
en pequeños grupos
Las lecturas mencionan que aprendemos por comparación. Luego
los pequeños grupos, donde los participantes expresan sus
opiniones y hablan de sus experiencias, ofrecen un marco particularmente
propicio para nuestra evolución. Cuando escuchamos a los
otros, no se trata de aprobar o desaprobarlos, o de intentar saber
quién tiene razón. Si acogemos sus perspectivas con
la mente abierta, crecemos de manera significativa.
Diversas constataciones establecieron la eficacia del trabajo en
pequeños grupos. Cuando el psicoanálisis se popularizó,
el acento fue puesto en la relación entre el psicoterapeuta
y el paciente. Se estimaba que el primero debía ser muy competente
para poder ayudar al paciente a desarrollarse. Los tratamientos
eran largos y costosos. En circunstancias en las que faltaron profesionales,
un mismo terapeuta atendió a varios pacientes a la vez. La
ciencia se percató con sorpresa de que, a menudo, se obtenían
mejores resultados en esos pequeños grupos que en las sesiones
individuales. Después se notó que la presencia del
terapeuta no era imprescindible para que un grupo funcionara satisfactoriamente.
En realidad, gracias a la dinámica de las interacciones humanas,
el crecimiento personal podía ser mayor en un grupo que en
el modelo tradicional terapeuta-paciente. En virtud de lo anterior,
el trabajo en pequeños grupos fue reconocido como un método
fructífero y económico de tratamiento.
En aquel entonces, se descubrió que si estamos dispuestos
a aprender,
asimilamos más fácilmente lo que se nos enseña.
Se descubrió también que nuestros bloqueos emocionales
suelen desaparecer pronto en un pequeño grupo.
Los grupos de estudio del A.R.E. no son grupos de terapia o de
enseñanza. Sin embargo, las observaciones que acaban de
citarse se extienden a ellos.
El
crecimiento personal en los grupos de estudio
El
desarrollo intelectual no constituye el objetivo de los grupos de
estudio del A.R.E. Los mismos podrían llamarse, más
bien, grupos para el estudio, la meditación y la aplicación,
con el fin de aprender a amar.
Estos
grupos insisten en tres aspectos del crecimiento personal. El primero
es el conocimiento de los conceptos espirituales básicos
y de las leyes universales, mediante el examen detallado de las
lecciones de "En busca de Dios". El segundo es la meditación.
Conviene utilizar una afirmación relacionada con los preceptos
del capítulo en curso. El tercero es la decisión de
poner en práctica las nociones estudiadas. El Grupo, o cada
miembro individualmente, selecciona una disciplina, es decir un
concepto específico que aplicará con determinación
y constancia a lo largo de la semana siguiente.
Por
ejemplo, la primera lección de "En busca de Dios"
se titula 'la cooperación'. Este capítulo nos enseña
que para cooperar, debemos acatar los principios universales y convertirnos
en instrumentos de la voluntad divina. La afirmación correspondiente
despierta en nosotros el anhelo de vivir en conformidad con la Ley
y de dejarnos conducir por el Espíritu. Al concentrar nuestra
imaginación y nuestra mente en dicha afirmación durante
nuestras meditaciones, aspiramos a cooperar más. Esto se
refleja en nuestro comportamiento respecto a nuestros semejantes.
Aunque
no logremos amar a cierta persona, podemos tratar de cooperar con
la misma. Éste es el objeto de la lección I. En la
lección VII, 'la paciencia', descubriremos la manera de ser
más pacientes con ella. Cuando lleguemos a la lección
XII, 'el amor', nuestra actitud hacia esta persona habrá
cambiado tanto que la amaremos de veras.
Procedimientos
Por lo general, un grupo de estudio se reúne semanalmente
en el hogar de uno de sus integrantes. El número óptimo
de miembros es de seis a diez. Después de saludarse, los
participantes hablan de las noticias importantes para el Grupo.
Sigue un período de unos treinta minutos, en el que comentan
su aplicación de la disciplina anterior, relatan experiencias
que han tenido en sus meditaciones, o cuentan algún sueño
relevante. Luego, por una hora, estudian juntos y discuten las lecciones
de "En busca de Dios". Algunos Grupos leen un capítulo
entero antes de analizarlo párrafo por párrafo. El
Grupo puede pasar un mes, o más, en cada lección.
Los
participantes debaten el texto de los capítulos, a fin de
aclarar las nociones y de presentar diferentes perspectivas. No
se trata, para ellos, de llegar a un consenso sobre el significado
de las palabras. Si surge una polémica
acerca de la interpretación de algún concepto, es
que el Grupo ha perdido de vista el propósito de la discusión.
Antes de meditar y de orar, el Grupo puede hacer una breve pausa.
Durante la meditación, cada participante se concentra en
la afirmación del capítulo estudiado, y luego permanece
en silencio, unido a Dios en lo más profundo de su ser
interior. Para terminar, los integrantes rezan los unos por los
otros, y también por las personas que les preocupan.
Cómo
formar parte de un grupo de estudio
Hay distintas maneras de formar parte de un Grupo. El Departamento
de los Grupos de Estudio, en Virginia Beach, pone a la disposición
de los interesados la lista de los representantes regionales y locales
que es posible contactar en los Estados Unidos y en numerosos países
del mundo. Si usted quiere participar en un Grupo, el representante
de su área le indicará los que existen cerca de su
lugar de residencia, o las sesiones informativas que le permitirán
encontrarse con otras personas deseosas de crear un Grupo.
Los cientos de conferencias organizadas cada año por el
A.R.E. brindan excelentes ocasiones de conocer gente, de conseguir
información sobre los grupos de estudio y de adquirir libros.
Si varias personas quieren formar un Grupo, pueden pedir a alguien
con experiencia que asista a las primeras reuniones para ayudarles
a empezar. No obstante, muchos Grupos han comenzado solos, con
dos o tres integrantes, los libros necesarios, y los documentos
suministrados por el Departamento de los Grupos de Estudio.
Composición
de un grupo de estudio
Los miembros se sienten más a gusto si conocen la historia
de Edgar Cayce y se interesan en ella. Sin ser indispensable, esto
provee una base común sobre la cual el Grupo edifica. Los
participantes pueden ser de cualquier confesión, o incluso
no pertenecer a ninguna Iglesia. Algunos estudian las religiones
comparadas. Otros han tenido experiencias psíquicas notables,
o se apasionan por las investigaciones científicas sobre
la percepción extrasensorial. Tal diversidad no separa al
Grupo, sino que lo enriquece. Quienes sinceramente buscan a Dios
perciben que el verdadero espíritu de sus creencias y el
espíritu de la información transmitida por Edgar Cayce
son compatibles, pues dicha información es universal por
naturaleza.
El espíritu del Grupo es aprender a amar; el principio es
aprender por comparación. No se precisa que alguien tenga
la respuesta correcta. Algunos participantes se decepcionan cuando
los otros no comparten totalmente sus puntos de vista, o sus criterios
sociales, económicos o intelectuales. Esta actitud se opone
al motivo esencial del trabajo en grupo. En efecto, un Grupo debe
su unidad a un ideal común, no a ideas similares.
En un Grupo, siempre hay una persona difícil, por no decir
insoportable. A menudo, los integrantes no concuerdan en cuanto
a su identidad, ya que cada uno puede ser esta persona imposible
para otro miembro del Grupo. Eso es una fuerza, no una debilidad,
de los grupos de estudio -una de sus razones de ser. Los participantes
procuran desarrollarse orando juntos durante las reuniones semanales,
y orando los unos por los otros cada día en su casa. Ellos
crecen en todos los aspectos de las lecciones estudiadas. Con el
tiempo, llegan a amar y apreciar realmente a las personas con las
que tenían más problemas al principio.
Mientras van aprendiendo a amar a las personas difíciles
de su Grupo, éste se convierte en un laboratorio donde viven
experiencias y hacen descubrimientos en lo concerniente a las relaciones
humanas. Se percatan de que las lecciones, al penetrar en su existencia,
les permiten comportarse mejor con otras personas "difíciles",
ya sea en su familia, su trabajo o su entorno.
La gente que se siente atraída por los grupos de estudio
ha comprendido que el ser humano y la vida son mucho más
que el cuerpo físico y las circunstancias visibles actuales.
Esta toma de conciencia puede haber sucedido de diferentes maneras.
Consecuentemente, cuando un Grupo se forma, es beneficioso respetar
y alimentar los intereses de cada integrante. A veces surgen desacuerdos
sobre la orientación del Grupo o el programa de las reuniones.
Por supuesto, es posible tratar de conciliar todas las tendencias
y las consideraciones.
Conviene incluir el estudio de los preceptos vinculados al libro
"En busca de Dios". Al examinar y poner en práctica
estas nociones, los Grupos notan algo sorprendente: las mismas constituyen
el núcleo, el elemento principal, con respecto al cual todos
los otros centros de interés pueden ser mejor entendidos
y aplicados por cada miembro.
Los frutos y los dones del Espíritu
Conforme a las lecturas psíquicas de Edgar Cayce, los grupos
de estudio hacen resaltar que los frutos del Espíritu son
primordiales. Al cultivarlos, permitimos que los
dones espirituales apropiados se manifiesten. La paciencia, la longanimidad,
la gentileza, la bondad, el amor fraternal, la tolerancia, la fidelidad,
la alegría y la paz construyen los cimientos para profetizar,
curar enfermos, hablar en lenguas, tener fe y sabiduría,
conocer las ciencias, u otros. Cuando expresamos estos dones sin
cultivar los frutos del Espíritu, aparecen distorsiones,
desequilibrios e intervenciones del ego, que producen únicamente
efectos desfavorables. Los capítulos doce y trece de la primera
epístola a los Corintios abordan el tema de los frutos y
de los dones del Espíritu.
Todas las auténticas enseñanzas espirituales subrayan
que el desarrollo del carácter debe preceder al desarrollo
psíquico. Los grupos de estudio comparten esta idea. Algunos
miembros ya poseen facultades extrasensoriales. A medida que progresan
espiritualmente y se acercan a Dios, los otros también desarrollan
sus poderes psíquicos.
A veces, un Grupo tiende a apartarse de las lecciones y a dirigir
su atención en los participantes que muestran aptitudes
psíquicas. Esto perjudica, no sólo al Grupo entero,
sino también a dichos participantes disminuyendo sus posibilidades
de progresar. Por el contrario, si el Grupo se concentra en las
lecciones, ofrece un ambiente idóneo para que cada integrante
crezca de una manera continua, y experimente el apoyo y la armonía
que provee el trabajo en grupo.
Nuestro
crecimiento en el seno de un grupo de estudio se acompaña
de una visión más amplia de la existencia. Percibimos
que todo tiene una razón de ser. Una esperanza nueva nos
invade. Ésta nos motiva, estimula y llena de energía.
Puesto que nos comprometemos a acatar un ideal espiritual elevado,
nuestra vida se orienta y el propósito de nuestra presencia
en la tierra se perfila. De esta forma, tomamos decisiones acertadas,
ya sean de poca o de mucha importancia.
Cuando
tratamos de progresar, nos damos cuenta de que nosotros mismos obstaculizamos
nuestro propio desarrollo. Pogo, humorista norteamericano, dijo:
"Nos hemos encontrado con el enemigo; y el enemigo es nosotros".
Al entender mejor las numerosas dimensiones de nuestro ser, aprendemos
a aceptar nuestras imperfecciones, y a apreciar nuestros talentos
con modestia y agradecimiento. Nos percatamos de que, mediante el
impulso de un espíritu nuevo, nuestras debilidades y nuestros
defectos pueden llegar a ser nuestra fuerza.
En
un Grupo, profundizamos en las leyes espirituales por medio de las
lecciones; sintonizamos con el Espíritu por medio de la meditación;
y mejoramos nuestras relaciones con los demás por medio de
la aplicación diligente de los principios universales. Así
distinguimos que la fuerza de vida, el Espíritu, actúa
en nuestra existencia y nos transforma como ningún método
de evolución personal, basado en el ego, podría pretender
hacerlo.
CAYCE
DESCRIBÍA EL REGISTRO AKASHICO ASI
Los pensamientos, acciones y actividades de una entidad, como
su relación con su medio ambiente y su influencia hereditaria,
o el juicio al que llega o de acuerdo con lo que es la entidad
están escritos en el tiempo y el espacio.
Entonces, como ha sido llamado a menudo, el registro es el libro
de la memoria de Dios; y cada entidad, a cada alma- como las actividades
de un solo día de una entidad en el mundo material, lo
hace bien o mal o es indiferente a ellas, dependiendo de la aplicación
de sí misma de la entidad hacia la forma ideal del uso
del tiempo y la oportunidad y la expresión de aquello para
lo cual cada alma entra en una manifestación material.
La interpretación se extrae aquí con el deseo y
la esperanza que, al abrirlo para ella, la entidad pueda hacer
que la experiencia sea de ayuda y esperanza.
Lectura 1650-1
Cayce
describía el proceso para acceder a los registros de esta
forma:
Me veo como un punto pequeñísimo fuera de mi cuerpo
físico, que yace inerte ante mí. Me siento oprimido
por la oscuridad y hay una sensación de soledad terrible.
De pronto, estoy consciente de un rayo de luz blanca. Como este
punto pequeño me muevo hacia arriba siguiendo la luz, sabiendo
que debo seguirla o perderme.
Mientras me muevo por esta senda de luz, gradualmente me vuelvo
consciente de los diversos niveles sobre los cuales hay movimiento.
En los primeros niveles hay formas vagas y horribles, formas grotescas
como las que vemos en las pesadillas. Cuando sigo adelante, aparecen
a cada lado formas deformadas de seres humanos con alguna parte
del cuerpo agrandada. Nuevamente hay cambio y me vuelvo consciente
de formas con capuchas grises que se mueven hacia abajo. Gradualmente
su color se pone más claro. Entonces cambia la dirección
y estas formas se mueven hacia arriba y el color de sus túnicas
se pone más claro rápidamente. Luego, comienzan
a aparecer contornos de casas, paredes, árboles, etc. a
cada lado pero todo está quieto, sin movimiento.
Sigo mi camino, hay más luz y movimiento en lo que parecen
ser ciudades y pueblos. Con el aumento del movimiento me vuelvo
más consciente de los sonidos, que al principio son sólo
murmullos ininteligibles, luego viene la música, la risa
y el canto de los pájaros. Hay más y más
luz, los colores son cada vez más lindos y hay una música
maravillosa. Las casas quedan atrás, hacia delante hay
sólo una mezcla de sonido y color. De pronto llego al Hall
de los Registros. Es una habitación sin paredes, sin techo,
pero estoy consciente de ver a un hombre viejo que me entrega
un libro grande, un archivo del individuo para el cual busco información.
Caso 294-19 Información del Archivo
"....El
espíritu es la vida,
La mente es el arquitecto
El resultado es físico..." (E. Cayce)

En
cada alma está impreso el patrón de la creación
y hacia su centro existe la conciencia de ser eterna- Cada alma,
como una radio, está en ángulo de proximidad diferente
y desde allí crece en la dirección de esta unicidad
y desarrolla una individualidad diferente de cualquier otra alma.
El alma, componente eterno de cada uno de nosotros, es el depósito
de toda la experiencia. Como no esta limitada en tiempo y espacio,
tiene acceso a todas sus experiencias y a las de todas las otras.
Rudolf Steiner en su Teosofía- "El alma es el eslabón
que conecta el espíritu del alma y su cuerpo- son las fuerzas
de la simpatía y antipatía las que debido a su relación
mutua, causan las manifestaciones del alma como el deseo, la sensibilidad,
la esperanza, la fantasía y el miedo".
El alma eterna, no el cuerpo físico, es el punto focal
de las emociones de la imaginación, creatividad y todo
lo que con ellas se relacione.

Un
seminario basado en el libro :
"PORQUÉ TU VIDA ES COMO ES
Y
LO QUE PUEDES HACER PARA CAMBIARLA"*1
Por Bruce McArthur
Presentado por :
Jim
Dixon
Association
for Research and Enlightenment, Inc.
(Asociación para la Investigación y el Desarrollo
Espiritual)
*1
Título en inglés: Your Life, Why It Is The Way It
Is and What You Can Do About It.
I.
Las Leyes Universales.
"Todo lo que existe en la tierra se rige por leyes."
[3902-2]
· Las Leyes Universales son las respuestas clave a los
problemas de tu vida; te explican los motivos por los cuales tu
vida es como es y lo que puedes hacer para cambiarla.
· Las Leyes Universales operan en todos los niveles, físico,
mental y espiritual.
· Son leyes fundamentales de la mente y del espíritu,
tan importantes para tí como el aire que respiras.
· Las Leyes Universales son principios de vida inalterables,
que no se pueden transgredir ni cambiar; son leyes que operan
siempre, para todos los seres humanos y las cosas, en cada fase
de su existencia y dondequiera que se encuentren.
II. La Ley de Causa y Efecto.
Es una ley primaria, que comprende otras menores, entre las cuales
destaca como la de mayor importancia la de :
Lo similar engendra a su similar.
"Ésta es la ley, ya que lo similar engendra a su similar,
así como no puedes recoger aceitunas de los cardos, ni
manzanas del frambueso, tampoco puedes encontrar amor en el odio."
[349-17]
"... en la práctica del amor, se engendra amor; en
la del odio, se engendra odio." [347-2]
Esta ley te hace responsable por la calidad de tu vida y de tus
relaciones con los demás. También, determina si
vas a poder alcanzar tus objetivos o no.
III. La primera Ley de Aumento.
Las Leyes de Aumento son sub-leyes de "Lo similar engendra
a su similar". La primera Ley de Aumento es :
Lo que siembres será lo que coseches.
"Porque es la ley que lo que tú siembres será
lo que coseches. Y tú eres el labrador; ¡pero deja
que tu Padre decida cuáles serán los resultados
[frutos de la cosecha]!" [1529-1]
"... El hombre solamente siembra la semilla - ¡Pues
sólo Dios puede darle la vida! Es Él quién
da el crecimiento." [1152-4]
· Lo que sucede en tu vida es el fruto que nace de las
semillas que vas sembrando con todas tus palabras, todos tus actos
y todos tus pensamientos, pues eres el único creador de
tus experiencias.
· Cada palabra o pensamiento negativo, tal como la crítica
malsana o la duda perturbadora, es una semilla de mala hierba
que se origina, de alguna manera, en el miedo, la desconfianza,
o en alguna otra actitud destructiva. ¡Arranca la hierba
mala!, mejor aún, ¡no la siembres!
IV. La segunda Ley de Aumento.
La segunda Ley de Aumento es :
El espíritu de tus acciones multiplica el resultado.
"Usa entonces lo que tengas a mano [siembra la semilla],
pues Él lo multiplicará diez, veinte, treinta, cien
veces; dependiendo de la sinceridad con la cual utilices lo que
tienes a mano y del propósito que tengas para hacerlo."
[1397-2]
· Si quieres que algo se convierta en realidad, debes expresarlo
en tus pensamientos, tus palabras y tus acciones, sean éstas
dirigidas a tí mismo o a los demás; de esta forma,
crecerá, y te regresará a tí como el fruto
de tus esfuerzos.
· Las "semillas" del miedo provocarán
que experimentes precisamente lo que temes. Cuanto más
tengas miedo, tanto mayor será la probabilidad de que se
materialice su causa.
· La razón por la cual temes algo es porque tienes
fe en que sucederá.
· El ideal es desarrollar y mantener una actitud positiva
de fe total en el Creador como tu protector en todas las circunstancias.
Actitudes a cultivar en tu forma de ser
Siembra estas semillas del Espíritu en el corazón,
la mente y la vida de los demás.
SI ERES
· amoroso
· gentil
· paciente
· amigable
· piadoso
· veraz
· optimista
· confiado
· bueno
· alegre
· pacífico
· humilde
· armonioso
· comprensivo
· consistente en
palabra y acción
· contento
· honesto
· apreciativo
· generoso
· cooperativo
· justo
· clemente
COSECHARÁS EN TU VIDA
· amor
· gentileza
· paciencia
· amistad
· piedad
· verdad
· esperanza
· fe
· bondad
· alegría
· paz
· humildad
· armonía
· comprensión
· consistencia en
palabra y acción
· satisfacción
· honestidad
· aprecio
· generosidad
· cooperación
· justicia
· perdón
V. La Ley de Atracción.
La Ley de Atracción es otra sub-ley de "Lo similar
engendra a su similar"; se enuncia de la siguiente manera
:
Lo similar atrae a su similar.
"Aquello en lo que cavilas es en lo que te conviertes...
Aquello que odias es lo que te sucederá." [2034-1]
· La ley de "Lo similar atrae a su similar" tiene
que ver con la atracción que se produce entre tí
y otras personas, cosas, condiciones y otros lugares.
· Tus pensamientos y creencias crean tu propio universo
personal.
· Otra forma de enunciar la ley es la siguiente :
Al buscar, atraes a, y eres atraído por, aquello que constituye
una respuesta a lo que buscas.
· Utiliza esta ley para transformar tu existencia, para
construir nuevas tendencias en cualquier aspecto de tu vida (relaciones,
habilidades, proyectos, salud, curación emocional o espiritual,
etc.), o para acceder a una mayor comprensión de tí
mismo y de tu relación con el Creador.
VI. El Poder de la Esperanza.
El poder de la esperanza, sin ser una Ley Universal, es un estado
mental y espiritual que da vida a tus poderes creativos.
"... recibirás lo que realmente esperas recibir."
[3006-1]
"Si tus expectativas son grandes,¡obtendrás
en grande! Si son pocas,¡obtendrás poco! Si no tienes
ninguna expectativa,¡nada obtendrás!" [5325-1]
· Usa tu mente, pues siempre "la mente es el arquitecto",
para basar tu esperanza en el sólido fundamento de las
Leyes Universales.
· La forma y el contenido de tu mundo dependen del cómo
decidas crearlo a través de tus creencias, tu forma de
aplicar las Leyes Universales y tu esperanza.
· Espera y prepárate para lo mejor, y recibirás
lo mejor. Esto es inmutable porque va de acuerdo con las Leyes
Universales.
"Debes saber que todo el poder físico, mental y espiritual
reside dentro de tí, y que Dios no hace acepción
de personas. Por lo tanto, si te mantienes en sintonía
con Él, ¿quién podrá sobrepasarte?"
[2981-2]
VII. Otras Leyes de Causa y Efecto.
Una de las grandes leyes a través de la cual se da forma
a tu vida se enuncia de la siguiente manera :
Para cada efecto hay una causa.
"Pues la entidad no vino [a la tierra] por casualidad, ya
que la tierra es un mundo causativo donde causa y efecto son como
una ley natural." [3645-1]
· Básicamente, eres la causa de todo lo que te sucede
y eres totalmente responsable de todo en tu vida.
· No hay accidentes, siempre hay una causa : No ocurre
nada por casualidad.
· Todo lo que te sucede, sea bueno o malo, llega a tí
como una oportunidad para crecer.
· No estás en la tierra para juzgar, sino para aprender.
VIII. Características peculiares
de la Leyes Universales.
"La ley del Señor es perfecta - sí, es como
una espada de doble filo, que corta por el frente y por el reverso..."
[2275-1]
· Aunque las Leyes Universales son esenciales para el vivir,
así como para manejar tus relaciones con el Universo y
los demás, no te imponen nada.
· Las Leyes Universales son principios de vida inviolables,
inmutables e imparciales.
Las Leyes son duras si eres negativo, destructivo, malvado o egoísta;
al contrario, son como un maestro cariñoso cuando tratas
de vivir de acuerdo con tus altos ideales.
IX. Como utilizar las Leyes Universales
para crear tu destino.
"Sin embargo, es un hecho que la experiencia de una vida
es una manifestación de la divinidad. Por lo tanto, cuando
la entidad humana decide actuar... bajo su influencia creativa,
se cambia para ella la interpretación de la ley, de una
de "Karma" a otra de "Gracia". De esta manera,
la entidad se coloca a sí misma fuera del ámbito
de acción de la ley de causa y efecto." [2800-2]
· Aplicando las Leyes Universales, es posible lograr, en
una vida, la transformación que debes emprender para colocarte
fuera del ámbito de acción de la ley del karma.
El "karma" es el conjunto de los efectos, en esta vida,
que pueden resultar de los pensamientos, palabras y acciones que
has tenido en vidas anteriores o en la actual. Por lo tanto, es
la expresión de la ley de causa y efecto.
· Tus reacciones a los diversos eventos de tu vida determinan
los resultados que se presentarán en el futuro.
· La clave de tu destino está dentro de tí.
· Si aprendes a actuar en tu vida con los eventos y la
gente, en lugar de resistirlos, podrás crear conscientemente
tu futuro a través de la forma en que apliques las leyes
de causa y efecto.
X. La Ley Primaria de la Transformación.
Jesús la enseñó de la siguiente manera ([San
Juan 8:32]) :
"... Conocerán la verdad, y la verdad los hará
libres."
"... la verdad es CRECIMIENTO! Pues, para un alma en desarrollo,
lo que hoy es verdad, mañana puede serlo tan sólo
parcialmente." [1297-1]
· Las Leyes Universales son leyes de la Verdad.
· La Ley Primaria de la Transformación asegura que
las Leyes Universales te liberarán de las condiciones negativas
a medida que las vas conociendo y aplicando. La verdad que te
libera es que 'existe un poder superior que está disponible
para tí, y trabaja contigo mientras aplicas las Leyes Universales
en todos los aspectos de tu vida'.
· Tres pasos a dar para lograr la transformación
:
1. Abre tu mente a la verdad y acepta todo lo que te suceda como
una lección de apreciación de la verdad.
2. Acepta la verdad suprema, "DIOS ES", tal como la
entiendas ahora, y siempre busca un mayor entendimiento de ella.
3. Vive las leyes de la Verdad, las Leyes Universales, de la manera
más elevada posible.
XI. El porqué de tu estadía
aquí.
"...
Debemos saber de dónde venimos, cómo y porqué,
así como a dónde vamos y porqué..."
[262-114]
·
Para iniciar la transformación de la conciencia, es esencial
conocer las respuestas a las siguientes preguntas :
¿De dónde vengo?; ¿Cómo y por qué
vine aquí?; ¿A dónde voy, y por qué?;
¿Qué soy?; ¿Quién soy?; ¿Cuál
es mi propósito en la tierra?
· Tú eres parte, y nunca separado, de esa Conciencia
Universal, o Dios.
· Al usar los "frutos del Espíritu" y
hacerlos parte de tu vida, inicias el camino de transformación
que te llevará a recobrar tu estado natural divino.
· Tu propósito en esta vida es llegar a conocerte
como un ser individual, pero al mismo tiempo uno con las Fuerzas
Creativas, con Dios.
XII. Las Leyes del Ser.
"Primero encuentra al propio ser. Lo primero es lo primero,
que nadie te desvíe de este camino..." [2780-3]
· El entendimiento de toda verdad y la comprensión
de tu relación con el Espíritu se encuentran dentro
de tí mismo.
· El llegar a conocer y aplicar las Leyes del Ser inicia
tu ascenso por la escalera de las Leyes Universales superiores.
Finalmente, éstas te permitirán realizar que eres
"uno con las Fuerzas Creativas".
1. La Ley del Servicio :
Al honrar, respetar y amar tu singular individualidad, estás
honrando, respetando y amando la individualidad de los otros.
2. La Ley de la Igualdad :
Tus verdaderos deseos, sueños, necesidades, esperanzas,
así como la satisfacción de todos ellos, son tan
importantes como los de cualquier otra alma.
3. La Ley de la Prioridad :
Primero debes "salvar" a tu propio ser antes de "salvar"
a otro ("Salvar"=servir=ayudar=cuidar=amar=conocer).
4. La Ley de la Manifestación del Ser Superior :
A medida que pongas al Dios interno primero, irás manifestando,
como Dios, tus cualidades divinas ante los demás.
5. La Ley del Dominio del Ser Inferior :
A medida que te conviertas en el amo de tu ser inferior, irás
controlando a todos los elementos, las cosas y las condiciones.
XIII. La Ley Primaria de la Manifestación.
El espíritu es la vida, la mente es el arquitecto, lo físico
es el resultado.
"... la actividad se origina primero en el espíritu
y luego en la mente, antes de poder convertirse en una manifestación
física. Ésta es la proyección de los primeros
en el mundo material que se observa en nuestro alrededor en la
tierra."
[1597-1]
· La Ley de la Manifestación expresa el flujo natural
de la fuerza vital, o sea la energía que te da vida y te
permite moverte y existir. Este flujo es el proceso fundamental
de la vida.
· El Espíritu es la base del funcionamiento de todas
las Leyes Universales de Transformación y Sintonización.
Es el poder infinito del Universo.
· Toda manifestación de vida es una cristalización
del Espíritu.
· El Universo siempre desea el bien para todos. Para obtenerlo,
tienes que aceptar y aplicar la Ley de la Manifestación.
Eso requiere primero que tengas un propósito espiritual,
y que mantengas tu mente enfocada en él como algo que se
materializará en el mundo. Así, el resultado que
obtendrás será la manifestación física
y material de lo que deseas.
· Recuerda que la Ley de la Manifestación define
el proceso de construcción que utilizas, pero de tí
dependen el propósito y el nivel de conciencia con los
que actúas; esto es el factor clave que determina el resultado
que obtengas en el mundo físico.
XIV. La Ley de las Decisiones - Cómo
tomar las decisiones correctas.
Es una sub-ley de la Ley Primaria de la Manifestación.
La vida es la experiencia de lo que tus decisiones producen.
· Esta ley indica que si quieres cambiar tu vida, debes
cambiar tus decisiones y el nivel de conciencia desde el cual
las tomas.
· La declaración sencilla enunciada a continuación
contiene la solución a todos tus problemas, así
como a los del mundo :
"... si quieren ser mi pueblo, ¡Yo seré su Dios!"
[257-85]
· Si decides abrirte al Creador de todo y sintonizarte
con la Fuente de Vida, entonces este Creador se convertirá
en tu fuente de todo poder, todo conocimiento, todo bien y toda
abundancia, porque así es la naturaleza de Dios, El Creador.
XV. Las Leyes de Obtención de Guía.
Existen tres leyes de obtención de guía para contestar
a todas tus preguntas; no son sugerencias ni técnicas,
sino Leyes Universales.
· La primera ley es :
Busca primero al Espíritu interno y encontrarás.
"Sabe que los poderes divinos trabajarán contigo en
la tierra sólo después de que tú los invites."
[2437-1]
· La segunda ley es :
Pide, con fe, al Espíritu y recibirás.
La fe es la capacidad de percibir que cualquier cosa es posible
gracias al poder y a la sabiduría infinitos del Espíritu
operando a través de las Leyes Universales. El Espíritu
sabe lo que necesitas, pero te deja la decisión de invitarlo
a ser parte de tu vida. Esta invitación, la das cuando
le pides su intervención conscientemente.
· La tercera ley es :
Llama, con fe, a la puerta del Espíritu y ésta te
será abierta.
"Llamar a la puerta " significa aceptar y usar la guía
de tu ser interior; es abrirte a la presencia divina y aceptarla
como una parte viviente y esencial de tu vida y experiencia.
Una amorosa advertencia : Una vez que te abras a la Conciencia
Superior, la vida te presentará muchas experiencias, productos
de tus decisiones pasadas. La vida podrá parecer, repentinamente,
llena de más y mayores problemas. Sin embargo, recuerda
que no estarás solo y te acompañará una nueva
fuerza, un nuevo guía.
XVI. Fijar tus ideales de acuerdo con el
Espíritu.
"... las actividades terrenas del ser humano no pueden superar...
el ideal del individuo." [3407-1]
· Tus ideales establecen la dirección o destinación
hacia la cual te mueves en conciencia.
· Tus ideales, cuando los utilizas y aplicas en la vida
diaria, determinan lo que y a quién vas a atraer.
· Conocer tus ideales y aplicarlos diariamente es esencial
para usar exitosamente las Leyes Universales y las Leyes Superiores,
ya que dará fundamento, dirección y calidad de motivo
a tu proceso de transformación.
XVII. La Ley del Equilibrio.
· Tienes que mantener en un estado de equilibrio la salud
a nivel físico, la satisfacción a nivel mental,
y el éxtasis a nivel espiritual.
· Sin embargo, el equilibrio debe tener un carácter
dinámico, es decir ser flexible, movible y ajustable a
los nuevos retos, enseñarte como cambiar y crecer espiritualmente,
y ayudarte a mantener la armonía entre los tres niveles
de tu ser, independientemente de lo que pase.
· La Ley del Equilibrio se basa en la naturaleza fundamental
del Universo: El AMOR. Afirma que todas las interacciones en el
Universo son intercambios en los cuales los participantes obtienen
resultados, productos, o efectos, de valor equivalente, a fin
de mantener siempre el equilibrio del Universo, pues la ley dice
:
Todos los intercambios son balanceados.
· Si inicialmente tu intercambio no es balanceado, el Universo
se encargará de ponerlo en equilibrio posteriormente, en
forma tal que sientas el efecto de la descompensación inicial,
sea ésta positiva o negativa.
XVIII.La Ley de la Creencia.
Esta ley estipula que todas tus creencias se manifestarán
en tu vida.
Lo que creas se convertirá en realidad para tí.
· Tus creencias constituyen los fundamentos de tu desarrollo
espiritual y del nivel de conciencia a partir del cual aplicas
las Leyes Universales.
· Cada suceso en tu vida resulta de alguna creencia tuya;
por lo tanto, te da la oportunidad de examinar aquella creencia
que lo originó y de cambiarla si así lo deseas.
· La mente es el "arquitecto" y construirá
cualquier cosa que concibas.
· La Ley de la Creencia, como todas las leyes, es imparcial.
· Tu vida refleja tus creencias; para cambiarla, modifica
tus creencias.
XIX. La Ley de la Fe y Oración.
La Ley de la Fe y Oración es una Ley Universal de naturaleza
espiritual. Como lo expresó Jesús, representa una
promesa divina :
"Y todo lo que ustedes, al orar, pidan con fe, lo recibirán."
[San Mateo 21:22]
· La oración es el proceso de ponerte en sintonía
con las Fuerzas Creativas para alcanzar un estado de conciencia
más elevado y completo en donde puedes encontrar equilibrio,
entendimento y unidad con el Espíritu.
· La fe puede definirse simplemente como la capacidad de
percibir que nada es imposible si dejas el poder y la sabiduría
infinitos del Espíritu interno operar a través de
las Leyes Universales.
"¡Nada es imposible! El resultado depende de la fe
y la esperanza que tengas."
[2968-3]
La fe te eleva a una dimensión de conciencia superior que
está más allá de las limitaciones de tus
creencias, dudas o miedos. Teniendo fe, puedes comprender que
el poder y la inteligencia divinos están disponibles para
tí, y que te guiarán en cualquier aspecto de tu
vida a medida que vayas aplicando las Leyes Universales.
XX. Las Leyes del Amor.
"No confundas el afecto con el amor, no confundas la pasión
con el amor. El Amor es de Dios; es creativo; es generoso y gratuito."
[3545-1]
· La primera Ley del Amor es :
El Amor transforma.
· La segunda Ley del Amor es :
El verdadero dar manifiesta el Amor.
· Las Leyes del Dar son :
Lo que das no lo pierdes.
Al dar, alcanzas comprensión.
· Gracias al poder del amor, puedes resolver cualquier
dificultad en tu vida, pues "El Amor transforma".
· ¡El amor transforma porque es la presencia de Dios!
· No es que Dios ame, sino que DIOS ES AMOR.
"El Amor es dar de lo que se tiene dentro de sí."
[262-44]
· En la medida en que tu acción de dar sea sincera
y carezca de afán egoísta, llevarás el poder
transformador del amor a cualquier situación, condición
o relación.
· Si das algo a alguién con altruismo verdadero,
lo que das se convierte en tuyo.
"... Nunca puedes perder lo que realmente te pertenece, ni
puedes retener lo que pertenece a alguién más."
[3654-1]
¡Que diferencia con los conceptos materialistas!
XXI. Sé la Ley.
· Son tres los pasos indispensables para utilizar las Leyes
Universales para transformarte :
1. Aprende la ley.
2. Vive la ley.
3. Sé la ley (conviértete en ella ).
·
Hasta aquí, has aprendido las leyes, y sabes que a través
de su aplicación tomas responsabilidad de tu vida y tu
destino. También, has aprendido que el propósito
de las leyes es el AMOR y que, a medida que las apliques en tu
vida, irás elevando tu nivel de conciencia. Desde este
nivel, aplicarás las leyes para el mayor bienestar de los
demás y de tí mismo.
· Para que realmente las leyes hagan parte de tu conciencia,
necesitas tomar el paso siguiente y vivirlas.
"Éstas son leyes inmutables; y así como el
mundo material es governado por ellas, también el alma
debe reflejarlas, en forma amplificada, en sus experiencias cotidianas;
no se trata de reconocer que existen, sino de hacerlas existir
como parte de la vida diaria de uno." [1688-6]
· "Sé la Ley" significa mucho más
que sólo cumplirla; implica también el hacerte "uno"
con el propósito del Universo, el cual es totalmente altruista.
Cuando alcanzas el estado de unidad con el propósito del
Universo, es que ya has sobrepasado la necesidad por la cual la
ley existe; has dominado el ejercicio de la ley; es decir, te
has convertido en la ley, ¡ya eres la ley!
Al aplicar la ley, te conviertes en la ley.
· Por lo tanto, Aprende la ley, Vive la ley, Sé
la ley.
Y así, Cumplirás la Ley; y con ello, Transformarás
tu vida.
· Las Leyes Universales construyen, poco a poco, la imagen
de un Universo de Orden Divino, en el cual todo lo que sucede
tiene una causa, y donde no hay casualidad pues existe un propósito
divino en todas las cosas. En este gran esquema de la vida, existe
un lugar específico para tí, donde puedes contribuir
a la paz, integridad y satisfacción de todos.

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