Material de Lectura

Este Material a sido traducido, adaptado o reproducido con el permiso de la Fundación Edgar Cayce

* SER UNO EN DIOS*Artículo original: "Oneness", por Kevin J. Todeschi. Venture Inward, mayo-junio de 1995.

* REFLEXIONES: Comentario sobre las lecturas psíquicas de Edgar Cayce "Orientación, Motivación e Ideales" de Kevin Todeschi

* LA ALIANZA "La Alianza"' es un curso compuesto de treinta y seis lecciones, escrito por Herbert Puryear y publicado por el A.R.E. El curso entero constituye un libro titulado "The Edgar Cayce Primer".

* CAYCE DESCRIBÍA EL REGISTRO AKASHICO ASI: Trabajo realizado por la Prof. Nora Rodríguez Galíndez sobre información extraída y traducida de "Edgar Cayce on the AKASHIC RECORDS" de Kevin Todeschi.

* EL ALMA: Trabajo realizado por la Prof. Nora Rodríguez Galíndez sobre información extraída y traducida de "Life and Death: The Pilgrimage of the Soul"

* LAS LEYES UNIVERSALES: Un seminario basado en el libro "Porqué tu vida es como es y qué puedes hacer para cambiarla" Por Bruce McArthur. Presentado por Jim Dixon. Association for Research and Enlightenment, Inc. (Asociación para la Investigación y el Desarrollo Espiritual). Título en inglés: Your Life, Why It Is The Way It Is and What You Can Do About It.

SER UNO EN DIOS*


~ Todo lo que existe emana de Dios y forma parte de Dios:
Dios y la Creación son uno ~

LA PRIMERA LECCIÓN

- Kevin Todeschi -

"La primera lección durante seis meses debería ser 'UNO'-'Uno'-'Uno'-'Uno'; un solo Dios, un solo vínculo entre todos los hombres, una sola fuerza, un solo tiempo, una sola meta. ¡Ser uno con Dios y con toda la Creación en cada esfuerzo! ¡Ser uno en Dios! ¡Ser uno solo!"
[Lectura de Edgar Cayce 991-1]

Una de las grandes ironías del mundo reside en que la estructura establecida para enriquecer nuestra relación con Dios es precisamente la que más nos divide como familia humana. En la historia, guerras fueron declaradas en nombre de principios religiosos todas las veces que algún grupo quiso imponer sus creencias o la supremacía de su deidad. Siempre han reinado innumerables conflictos, no sólo entre las religiones, sino también entre las sectas. En efecto, muchas están convencidas de poseer 'LA' verdad y de llevar a la salvación, ya sean cristianas, budistas, judías, hindúes, islámicas, o provenientes de cualquier religión. Además de separar a la gente, estos antagonismos decepcionan a numerosas personas. ¿Cuántas, así desencantadas o confundidas, no han dejado a Dios y renunciado a su fe?

Atribuyendo ese problema a nuestra ignorancia de que todos somos uno solo, las lecturas psíquicas de Edgar Cayce presentan la religión y la espiritualidad en un marco universal donde la humanidad entera está intrincadamente tejida en un mismo telar. La perspectiva de Cayce eleva nuestro nivel de conciencia, amplía nuestro conocimiento de Dios y de la Creación, nos hace distinguir por qué razón nos encontramos en el mundo y nos revela la finalidad de la existencia. En lugar de concentrarse en formas religiosas o dogmáticas, las lecturas nos exhortan a que apliquemos los preceptos divinos y expresemos nuestro entendimiento de la acción del Espíritu viviente, tomando como ejemplo la vida de Jesús, modelo para todas las almas. Según Edgar Cayce, nuestro objetivo no consiste en esperar el reino de los cielos o en huir de la tierra, sino en glorificar al Creador ahora mismo, dondequiera que estemos, y en mostrar que somos uno en Él.

Aunque usan la terminología cristiana tradicional, las lecturas de Cayce son profundamente ecuménicas. De hecho, en respuesta a una pregunta relativa a la ortodoxia religiosa, Cayce mencionó:

"¿Cuál es la diferencia? La verdad viene de la Fuente única. ¿Acaso no existen entre los árboles robles, fresnos, pinos? Cada especie tiene su utilidad y un papel que desempeñar... No critique a ninguna, más bien demuestre ¡qué buen pino, fresno, roble o vid es usted!"
[Lectura 254-87]


Se interesan en el A.R.E. (Association for Research and Enlightenment, Inc. ), organización fundada por Edgar Cayce en 1931, gente de todas las razas y confesiones, para quienes "ser un hijo de Dios en la tierra" ha adquirido un nuevo significado. Esta aserción representa lo que nos es común a todos, lo que nos enlaza como humanidad colectiva. En efecto, independientemente de los nombres que atribuyamos a la Divinidad o de las religiones que nos atraigan, Dios es uno, Creador único, Fuente única, Ley única, y cada uno de nosotros es hijo del Padre celestial.

El concepto de unidad en Dios constituye la base filosófica de la obra de Edgar Cayce. Las lecturas indican que para poder recobrar nuestra verdadera identidad y acatar este principio que nos une a todos nuestros semejantes, deberíamos empezar nuestro viaje espiritual tomando conciencia de que "el Señor nuestro Dios es uno" .

En un mundo repleto de variedad, ser uno con Dios y con toda la Creación parece una noción difícil de comprender. Nos rodean millares de minerales, plantas, árboles, animales y seres humanos, suscitando una multitud de experiencias y de situaciones. Sin embargo, lejos de uniformar las cosas, el hecho de ser uno en Dios nos permite considerar la abundante diversidad de la Creación como un ejemplo de las numerosas vías por las cuales el Espíritu trata de manifestarse en la tierra.

Ya que Dios es la Fuente única, el universo se compone en realidad de una sola fuerza, la Fuerza Creadora. Esto significa que cada cosa está relacionada con todas las otras. Luego una persona se halla vinculada a sus semejantes, a la tierra, al cosmos y a Dios. Esa fuerza única es la fuerza del bien, que intenta difundir en el mundo la espiritualidad del Creador. No obstante, por conocer poco y emplear indebidamente el poder del libre albedrío, muchas veces dirigimos esta fuerza hacia fines egoístas, lo que engendra el mal.

Según las lecturas de Cayce, conviene discernir, más allá de las apariencias, la esencia divina de la Creación. A pesar de los acontecimientos actuales, cada cual llegará, algún día, a darse cuenta de la unidad en Dios y observará la ley del amor que este concepto implica. Por consiguiente, una de nuestras responsabilidades es contribuir a la felicidad y prosperidad de otros. ¿Podremos afirmar: "No he vivido en vano; mi presencia ha embellecido el mundo"? La Biblia resume lo anterior en el gran mandamiento: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y amarás a tu prójimo como a ti mismo" .

En términos de espiritualidad, el hecho de que somos uno solo supone que Dios no está limitado a expresarse a través de una forma religiosa determinada: el Creador se manifiesta en la vida de todos los seres humanos conforme a su fe y a su relación con la Fuente suprema, cualquiera que sea su confesión. Aunque nos encontramos en la materia, no somos entidades físicas dotadas de un alma, sino almas que han tomado un cuerpo físico para sacar provecho de sus experiencias y continuar desarrollándose. La distinción es importante porque tenemos la tendencia de fijarnos en aspectos temporales externos, tales como raza, género o religión, que no forman parte de nuestra verdadera naturaleza espiritual.

Las lecturas de Cayce definen la religión como la estructura en la que tratamos de conocer y de mostrar las obras de Dios. Las mismas señalan que el estudio comparativo de las religiones nos ayuda a ver que el Espíritu es uno, al hacernos descubrir, más allá de las divergencias superficiales, las similitudes que nos unifican:

" Coteje las enseñanzas, las filosofías del Este y del Oeste, las orientales y las occidentales, las nuevas y las antiguas... No se concentre en las diferencias, sino en el punto donde todas las religiones convergen: Dios es único. 'Oye, Israel, el Señor nuestro Dios es uno.' "
[Lectura 991-1]


En el contexto de la teoría de la reencarnación, lo primordial es cómo aplicamos nuestro conocimiento de los preceptos espirituales, no a qué religión pertenecemos. En efecto, en el transcurso de nuestras vidas sucesivas, nuestros dogmas y creencias religiosas han cambiado con nosotros. Todos hemos sido cristianos, judíos, adeptos a las religiones orientales, a las del Oriente Medio, agnósticos e incluso ateos. Es indispensable recordar que, en primer lugar, somos hijos de Dios, seres espirituales encarnados en la tierra, y que, sólo en segundo lugar, abrazamos doctrinas o religiones específicas. Por lo tanto, tener prejuicios contra personas, situaciones o experiencias no concuerda con el concepto de ser uno en Dios. De cualquier manera, siempre cosechamos lo que hemos sembrado, de modo que atravesaremos circunstancias análogas a las que ocasionamos en la existencia de otros.

La siguiente lectura ilustra qué son la religión y las sectas religiosas:

"Considere un campo de maíz. En el grano de maíz hay vida. El hombre siembra el maíz en la tierra, lo cultiva, y luego lo cosecha. No todos los hombres seleccionan la misma clase de maíz, lo siembran, lo cultivan y lo cosechan de la misma manera. Sin embargo, en cada caso, el maíz da lo mejor de sí. Es el Espíritu de Dios o la vida dentro de cada grano lo que el hombre busca: el maíz sustenta su cuerpo y produce suficiente semilla para cultivar más. Eso describe la religión; eso describe las sectas."
[Lectura 1089-3]


Las lecturas de Cayce nunca aconsejaron cambiar de religión. Estimaban que lo más importante era obedecer las leyes universales, independientemente de la religión profesada. Así, la espiritualidad y la religión son dos nociones fundamentales, pero distintas.


Religión


La religión se ocupa en prioridad de cuestiones de dogma, rito, forma y tradición. No obstante, la gente a menudo la ve como el medio de llegar a la salvación, y no simplemente como la estructura dentro de la cual la humanidad trata de entender las manifestaciones del Espíritu y de expresar la espiritualidad inherente a su naturaleza divina.

Numerosas personas han elevado su confesión por encima de las otras, persuadidas de que constituye la sola creencia legítima. Aparte de esto, las sectas religiosas han desilusionado o frustrado a muchos, haciéndoles, a veces, abandonar toda religión. Ninguno de estos puntos de vista refleja el concepto de unidad.

Debemos recordar que la religión cumple una función esencial. En la ausencia de forma, la espiritualidad puede resultar fragmentada, aislada y carente de sentido comunitario. Se convierte entonces en un ejercicio mental o filosófico desprovisto de ramificaciones concretas en la vida cotidiana. Asimismo, los niños educados fuera de toda estructura religiosa corren el riesgo de crecer sin darse cuenta del rol capital del Espíritu en su existencia.

Un error que cometemos frecuentemente acerca de la religión es que confundimos la forma con el espíritu. Por ejemplo, podemos tener experiencias espirituales muy conmovedoras en una Iglesia: despertarnos a la presencia de Dios en nosotros, ser iluminados por el Espíritu, hablar en lenguas. En lugar de interpretar éstas como intervenciones del Espíritu en el marco de cierta estructura religiosa, nos imaginamos, en virtud de la validez y del impacto de lo que hemos percibido, que todo lo concerniente a dicha estructura tiene el mismo valor. Olvidamos que, a lo largo de la historia de la humanidad, personas de cualquier religión han vivido experiencias transformadoras similares.

Referente a las varias estructuras religiosas o sectas, las lecturas explican:

"Sí, pueden haber diferentes maneras de acercarse a Dios. En efecto, todos no estaban presentes cuando Jesús pasó por los trigales, resucitó a Lázaro, caminó sobre las aguas, dio de comer a los cinco mil, o fue crucificado. Sin embargo, cada una de estas experiencias respondió y sigue respondiendo a algo en lo más profundo de los corazones; pues cada alma es un corpúsculo en el cuerpo de Dios."
[Lectura 3395-2]


"Dios ama a quienes Lo aman a Él, ya sea que pertenezcan a esta o aquella secta, a este o aquel -ismo o culto. ¡El Señor es UNO!"
[Lectura 3976-8]


Según las lecturas de Cayce, no obtenemos la salvación practicando una religión específica, la meditación o alguna actividad en particular, sino manifestando la espiritualidad del Creador y procurando ser luces en el mundo. No se trata de 'ir al cielo', sino de elevar nuestro nivel de conciencia celebrando la omnipresencia de Dios, cultivando nuestra esencia divina y expresando nuestra auténtica relación con Dios y con nuestros semejantes.
Cayce declaró:

"No vamos al cielo, crecemos hacia el cielo. Es dentro de nuestra propia conciencia que crecemos hacia el cielo."
[Lectura 3409-1]

Jesús aludió a este proceso de evolución espiritual cuando describió el reino de Dios en parábolas:

" Jesús les contó esta parábola: 'El reino de Dios es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es, por cierto, la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, se hace más grande que las otras plantas del huerto, y llega a ser como un árbol, tan grande que las aves van y hacen nidos en sus ramas.'
También les contó esta parábola: 'El reino de Dios es como la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina para hacer fermentar toda la masa.' "


Espiritualidad


Mientras que la religión se ocupa en general de la forma, la espiritualidad se refiere a cómo aplicamos nuestro propio entendimiento de la acción del Espíritu. Siendo hijos del Creador, nos incumbe recobrar nuestra herencia divina, es decir la plena conciencia de nuestra verdadera identidad. Edgar Cayce subrayó que "el desarrollo del alma debería tener primacía sobre cualquier otra cosa" . Para progresar espiritualmente, no es imprescindible que realicemos grandes acciones. Nos elevamos acercándonos a Dios "un precepto a la vez", avanzando "paso a paso" en el sendero del altruismo. ¿Acaso no son los frutos del Espíritu el amor, la bondad, la gentileza, la benevolencia, la humildad, la mansedumbre, la fidelidad, la alegría, la paciencia, la perseverancia, la temperancia, la determinación?

Ya que nuestra meta es manifestar la espiritualidad del Creador en la tierra, son fundamentales tanto el sintonizar con la Fuerza Creadora como el poner en práctica nuestro conocimiento de los principios universales.

· Al sintonizar con la Fuerza Creadora, volvemos a tomar conciencia de nuestra naturaleza espiritual y de nuestra filiación respecto a Dios. Para esto, las lecturas recomiendan que oremos y meditemos regularmente. Las mismas añaden que la mejor manera de unirnos a la Fuente suprema consiste en abrirnos a la presencia divina, en ofrecernos como instrumentos de la voluntad del Creador, y en invitar al Espíritu a actuar en nosotros y a través de nosotros.

· A fin de poner en práctica los principios universales, podemos inspirarnos en las lecciones compiladas en el libro "En busca de Dios" . Dichas lecciones, basadas en las lecturas de Cayce, abordan asuntos tales como la cooperación, la fe, la virtud y el entendimiento, la comunión, la paciencia, el amor. Nos ayudan a percibir que nuestros lazos con Dios y con los demás son uno solo, pues todos los aspectos de la vida son uno.

Cayce repitió en las lecturas: "El espíritu es la vida; la mente es el arquitecto; lo físico es el resultado". Esto indica que el Espíritu opera continuamente en nosotros y genera todo lo que ocurre en nuestra existencia. No obstante, se halla filtrado por nuestra mente y dirigido por nuestro libre albedrío. De nuestras elecciones derivan nuestros sentimientos, palabras, comportamiento y experiencias. Como lo señaló Cayce, que los resultados sean "crímenes o milagros" ¡es responsabilidad nuestra!

Las lecturas enuncian que ese poder de creación que caracteriza a las almas humanas nos eleva al rango de cocreadores con Dios. Por consiguiente, es imperioso que orientemos nuestras decisiones en una dirección positiva y constructiva, respetando una norma espiritual definida con cuidado, o sea un ideal. A menudo ignoramos nuestras intenciones reales, y la causa exacta de nuestras acciones se nos escapa. Luego, si deseamos transformar y desarrollar nuestra alma, tenemos que formular conscientemente una motivación espiritual, por ejemplo la humildad, la abnegación, la generosidad, la tolerancia, la compasión, la caridad, y vivir de acuerdo con este ideal. Cayce hizo resaltar la importancia de tener un ideal espiritual y de observarlo constantemente.

Nuestros ideales físicos, mentales y espirituales son criterios que adoptamos a fin de controlar nuestra existencia. Son comparables a moldes que dan forma a lo que hacemos, decimos y pensamos. Debemos seleccionar ideales que nos ayuden a permanecer unidos a la Fuente de todo bien y a transmitir a nuestros semejantes las bendiciones de la Fuerza Creadora, de la cual somos manifestaciones. Cuando distinguimos lo que significa "ser uno en Dios", integramos nuestros ideales físicos y mentales a ideales espirituales cada vez más nobles. En efecto, Dios diseñó un patrón perfecto para nuestras almas, la 'Conciencia Crística'. Tenemos que crecer y ajustarnos a este patrón, no recortarlo de modo que se ajuste a nosotros.

La transformación personal y el crecimiento espiritual no son solamente un deber, sino también un privilegio. Las lecturas mencionan que todos poseemos, grabado en lo más profundo de nuestro ser, ese patrón espiritual perfecto, la Conciencia Crística. Somos libres de despertarlo aplicando con diligencia nuestro conocimiento de los preceptos universales. Cuando sintonizamos con la Fuerza Creadora, mantenemos actitudes mentales justas y nos esforzamos por acatar nuestro ideal hasta en el plano físico, nos identificamos con ese patrón que corresponde a nuestra esencia divina y expresamos la espiritualidad del Creador.

Según las lecturas de Cayce, cada uno logrará, algún día, renunciar al ego; andar en la luz; vivir conforme al Espíritu; y cultivar la Conciencia Crística, canon de servicio altruista y amor incondicional, que Jesús asumió primero y ejemplificó admirablemente en Su existencia terrestre.


Jesús y la Conciencia Crística


Algunos consideran que Jesús fue el Hijo unigénito de Dios, salvador exclusivamente de los que se dicen cristianos. Otros no comparten esta convicción. Numerosos adeptos de las religiones no-cristianas se niegan a reconocer Su vida y Su ministerio, o se desinteresan de Él. Ciertos estudiantes de las filosofías 'nueva era' o de las religiones comparadas declaran que Jesús fue sólo un maestro a quien no conviene otorgar una atención especial. Las lecturas afirman que todas estas perspectivas son erróneas.

Edgar Cayce fue catequista y miembro de la Iglesia presbiteriana hasta su muerte, pero la significación de la vida de Jesús excedía para él las interpretaciones tanto de los cristianos como de los no-cristianos. Sus lecturas psíquicas proporcionan datos inéditos, fascinantes e instructivos sobre este hombre Jesús, quien "llegó a ser el Cristo". Las mismas sostienen que Jesús es nuestro "Hermano mayor", un alma que vino a mostrarnos el camino de regreso a la Fuente espiritual, obedeciendo de manera absoluta las leyes del Creador. Su misión consistía en personificar el Espíritu de Dios en el mundo, lo que cada uno de nosotros, tarde o temprano, deberá emprender también. Por ende, la vida de Jesús, dedicada a servir a los demás, constituye un ejemplo para la humanidad entera.


"El Maestro, Jesús, quien llegó a ser el Cristo, es el modelo para cada ser humano, ya sea pagano o judío, partenopeo o griego. Pues todos tienen el mismo modelo, lo llamen así o no."
[Lectura 3528-1]


El patrón de perfección, o Conciencia Crística, que Jesús encarnó tan excelentemente, representa nuestra verdadera naturaleza espiritual, es decir:

"... el conocimiento que posee cada alma de ser una sola cosa en unión con Dios, patrón grabado en la mente, a la espera de ser despertado por la voluntad".
[Lectura 5749-14]


Independientemente de nuestras creencias religiosas o personales, este patrón crístico, que permanece en constante armonía con el Creador, se encuentra en cada fibra de nuestro ser, buscando la ocasión de expresarse en nuestra vida.

"En verdad, es en Él, Dios el Padre, que usted vive, se mueve y existe. ¡Demuéstrelo con su conducta! No se enorgullezca figurándose que es un dios. Podrá convertirse en uno, pero sólo olvidándose de sí mismo. ¿Cuál es el modelo? Jesús no lo estimó ilícito el hacerse igual a Dios, pues actuó como tal en la tierra."
[Lectura 4083-1]


La parábola del hijo pródigo revela que estábamos con Dios en el principio. Ilustra que perdimos la plena conciencia del Creador al ir utilizando el libre albedrío para tener nuestras propias experiencias. La caída de las almas fue realmente nuestro descenso en conciencia desde el reino del infinito hasta el del espacio y del tiempo. Sin embargo, ¿por qué culparnos pensando que se trató de algo malo o de una elección desacertada? Todos nuestros errores nos instruyen. Gracias al proceso de maduración que acompaña el intentar comprender y satisfacer las circunstancias, las pruebas y las oportunidades procedentes de nuestras decisiones, nos percatamos de que moramos eternamente en la presencia de Dios y nos abrimos a la Fuerza Universal. Con el tiempo, si perseveramos y manifestamos la espiritualidad de Dios hasta en el plano físico, recorreremos el camino de regreso al Creador y recobraremos nuestra herencia divina.

"El alma debe regresar, y regresará, a su Creador; es una porción de la Fuerza Creadora que opera en el mundo material... Por consiguiente, únicamente siendo amable, teniendo paciencia, y mostrando amor fraternal a sus semejantes, logra una persona adquirir el Espíritu de Cristo. "
[Lectura 272-9]


Así como Jesús es Hijo de Dios, todos somos hijos de Dios, formando parte de la Fuente suprema. El mismo afirmó: "Yo estoy en mi Padre, y vosotros en mi, y yo en vosotros" . Lo que hizo Jesús, dedicándose enteramente a los demás, asistiendo al prójimo con ardor, lavando los pies de Sus discípulos, tenemos que hacerlo también. Él declaró: "Mi mandamiento es éste: Amaos los unos a los otros como yo os he amado. No hay amor más grande que el de dar su vida por sus amigos."

Recordemos que nuestro "Hermano mayor", nuestro modelo, está siempre con nosotros a fin de guiarnos y socorrernos. De hecho, Jesús, "el buen pastor", sigue reuniendo las ovejas de Dios y enseñándonos nuestra auténtica relación con el Creador. Algún día, "habrá un solo rebaño, un solo pastor" .

Modificamos radicalmente nuestra manera de pensar y de actuar en cuanto reconocemos que cada ser humano pertenece al rebaño de Dios, siendo hijo del Creador como Jesús mismo.


Ser uno en Dios y espiritualidad


Si la unidad de Dios y la Creación, si el ser una sola cosa en unión con Dios, si el hecho de que todos somos uno solo, es el principio fundamental que rige el universo, ¿por qué existen tantas sectas religiosas? Esto proviene de que nos atrae lo que es útil para nuestra evolución del momento. Además, tendemos a buscar estructuras que nos permiten justificar nuestras convicciones personales y explicar nuestro entendimiento. No obstante, adquirimos la verdad a lo largo de nuestro recorrido individual, a medida que crecemos en espíritu. Según las lecturas de Cayce, ninguno de nosotros es capaz de decir qué significa exactamente "ser un hijo espiritual de Dios".

A pesar de nuestras ideas propias y de nuestras diferencias, Edgar Cayce creía que todos podríamos tener un ideal común, el cual constituía su "respuesta al mundo":

"El mundo, como mundo, ha perdido su ideal. Es normal que todos los seres humanos no tengan las mismas ideas. Sin embargo, ¡todos pueden tener el mismo IDEAL! ... No la misma idea, sino el mismo ideal: 'Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, y a tu prójimo como a ti mismo'. Esto representa la ley entera, la respuesta única para el mundo y para cada alma, la solución a los problemas que existen actualmente en la tierra."
[Lectura 3976-8]


En el seno de nuestra diversidad, todos compartimos una sola herencia divina, pues somos hijos del mismo Creador y formamos parte de la Fuente única, nuestro Padre-Madre, Dios.



"Puede observarse que se están elaborando planes para una obra que cambiará el pensamiento de la humanidad en general en muchas direcciones."
[Lectura de Edgar Cayce 254-37]


REFLEXIONES

Comentario sobre las lecturas psíquicas de Edgar Cayce

ORIENTACIÓN, MOTIVACIÓN E

IDEALES*


- Kevin Todeschi -

¿Qué debería hacer en la vida? ¿Adónde tendría que ir? ¿Cuál es la razón de mi presencia actual en la tierra? ¿Cómo podría llevar a cabo la misión de mi alma y cumplir la voluntad de Dios? Éstas son [algunas] preguntas que todos nos hacemos, en diferentes momentos de nuestra existencia. Con frecuencia, vamos en pos de algo, pero sin saber exactamente qué es lo que estamos buscando. Ya que [Debido a que] cada uno de nosotros atraviesa fases de indecisión y de inquietud de este tipo, parecería lógico pensar que cualquier solución a tales preocupaciones, o información útil al respecto, sería recibida con entusiasmo y puesta en práctica por muchos. Aunque [Si bien] las lecturas psíquicas de Edgar Cayce proporcionan un método seguro para obtener [lograr / conseguir] una respuesta adecuada o la orientación necesaria cada vez que nos encontramos en un estado de confusión interior, poca gente le presta la atención que merece. Dicho método que, además, constituye la mejor forma de desarrollarnos espiritualmente, se basa en un concepto fundamental, el de formular y de aplicar ideales.

Por lo general, las personas interesadas en las lecturas de Edgar Cayce no demoran en familiarizarse con esta noción primordial. ¿Acaso no afirmó Cayce que lo más importante en la vida era tener un ideal espiritual? En los años 1960, 1970 y a principios de los años 1980, casi todos los seminarios del A.R.E. incluían una exposición sobre el tema, en la cual debía llenarse una tabla o una hoja de ideales. [en la cual el conferencista pedía a los participantes que llenaran una tabla o una hoja de ideales.]

Para la mayoría de nosotros, completar una tabla o una hoja de ideales se convierte en un ejercicio puramente intelectual que consiste en anotar resoluciones que olvidamos muy pronto [enseguida / en breve]. Archivamos el papel y nos acordamos de él al asistir de nuevo a un programa del A.R.E. en el que algún conferencista [instructor] anuncia, a menudo para nuestra gran frustración o [nuestro] sumo aburrimiento: "¡Ahora, ustedes van a poner sus ideales por escrito!"

Según Cayce, formular ideales no es una tarea que conviene terminar apresuradamente [lo más rápidamente posible] a fin de pasar a otra cosa. Se trata de emprender una obra maestra personal, que el alma debe pulir con fervor, paciencia y perseverancia a lo largo de esta vida, y proseguir [continuar] durante sus encarnaciones posteriores en la tierra. Las lecturas nos alientan, nos exhortan a que iniciemos esta obra que nos permitirá crecer con fe y esperanza hacia la armonía, la verdad y la luz.

En el marco de la filosofía de Cayce, definiremos los ideales, explicaremos su importancia e indicaremos la manera de emplearlos constructivamente en la vida cotidiana. Tanto si estudiamos las lecturas desde hace mucho tiempo como poco tiempo, [Ya sea que estudiemos las lecturas desde hace mucho o poco tiempo,] las enseñanzas de Cayce referentes a los ideales nos brindan la oportunidad de transformar, orientar y trazar el curso de nuestra propia existencia.


Definición de un ideal


En esencia, un ideal es una motivación fundamental, un elemento que determina nuestras intenciones y el porqué de nuestra conducta. Es una estrella que nos guía en la oscuridad nocturna señalándonos la dirección en la cual anhelamos encaminarnos. Un ideal no es una meta a alcanzar, sino una orientación, una motivación que gobierna nuestra vida, a la que aspiramos y hacia la que progresamos. No es algo que vamos a lograr y luego guardar celosamente como un objeto preciado, sino una norma que debemos asumir en cada momento y aplicar en nuestras relaciones con nuestros semejantes. Cuando acatamos nuestro ideal, cuando miramos hacia él, es como un rayo de sol que nos acaricia el rostro.

Las lecturas de Edgar Cayce subrayan que todos usamos ideales, [ya sean] sean éstos conscientes o subconscientes. Hasta que adoptamos conscientemente un ideal, prevalecen los problemas y las indecisiones. [Hasta que adoptamos conscientemente un ideal, los problemas y las indecisiones prevalecen.] [Hasta que adoptemos conscientemente un ideal, prevalecerán los problemas y las indecisiones.]

"Quien no ha establecido un ideal vagabundea. Y si el ideal descansa sobre consideraciones materiales, se esfumará rápidamente y desaparecerá, El ideal debe apoyarse en bases espirituales."
[Lectura 323-1]

En efecto, la mente desempeña un rol preponderante en nuestra existencia. En lo que pensamos, nos convertimos. Numerosas veces hemos oído la cita de Cayce "la mente es el arquitecto" . Sin embargo, ¿nos hemos preocupado, en alguna ocasión, de analizar lo que vamos edificando durante un período de confusión?

A fin de descubrir los ideales subconscientes que controlan nuestra vida, podemos hacernos preguntas introspectivas: ¿Qué ambiente reinaría en una empresa en la que todos los empleados se asemejarían [se asemejaran] a mí? ¿Cómo se viviría en un hogar donde las personas se comportarían [se comportaran] de la misma manera que yo? ¿[Qué] Cómo sería el vecindario si todos los vecinos tuvieran mi actitud? ¿Qué ocurriría con la parroquia si cada feligrés fuera parecido a mí? ¿Qué opinaría la gente de sí misma si todos tuvieran mi autoestima? Tales preguntas no son para que nos desanimemos o culpemos, sino para que nos percatemos de la influencia de nuestros ideales subconscientes, positivos o negativos.

Un ideal consciente representa una dirección que tomamos. Es una norma con la cual estamos dispuestos a medir todos nuestros pensamientos, palabras y acciones. Por ejemplo, elegir un ideal de 'amor' debería incitarnos a constantemente [esparcir /difundir] manifestar amor. De considerar de nuevo las interrogantes del párrafo anterior dentro de este contexto, nos preguntaríamos: ¿Cómo actuaría una persona amorosa en su trabajo; con su familia; entre sus vecinos; en su congregación religiosa? ¿Qué opinión de sí misma tendría? Al tratar de contestar estas preguntas lo más honestamente posible, discerniríamos las cualidades del individuo rebosante de amor, lo que nos ayudaría a adquirirlas también.

La siguiente lectura describe de diferentes modos qué [lo que] es un ideal:

"Esta entidad -así como otras- ha venido en la presente encarnación a fin de conocer y entender mejor lo que engendra el bien y el mal; igualmente a fin de aprender que si acata su ideal, irá identificándose con el mismo.
Cada entidad, tenga o no conciencia de ello, fija un ideal en el plano físico, en el plano mental y en el plano espiritual.
Del plano espiritual emana toda fuerza, todo poder. La mente construye, en el mundo material, lo que produce el éxito o el fracaso de la energía universal en la experiencia de una entidad, en cada una de sus actividades en la tierra."
[Lectura 1011-1]

Así, un ideal es un criterio al cual recurrimos de manera voluntaria o involuntaria, y que la mente manifiesta en nuestra existencia cotidiana. Nuestros ideales rigen nuestros actos, pensamientos y emociones. Son tan poderosos que, además de dar forma a la realidad material, moldean al individuo que somos y al que llegaremos a ser. A menos que tomemos la iniciativa de formular ideales conscientes, nuestros ideales permanecen principalmente subconscientes. De hecho, muchas veces ¡ni siquiera sospechamos que tenemos ideales! o ¡ignoramos cuáles son!


Importancia de los ideales


Los ideales son esenciales pues determinan todos los aspectos de nuestra vida y de nuestra personalidad. Según las lecturas de Cayce, establecer conscientemente un ideal espiritual y ponerlo en práctica es una cosa capital, la cosa más importante que podamos realizar.

"Tanto para esta entidad como para cualquier otra, la experiencia más importante es que conozca cuál es su ideal -espiritualmente."
[Lectura 357-13]

El carácter primordial de los ideales deriva de los tres puntos siguientes:

· Los ideales orientan y canalizan las fuerzas espirituales.

· Los ideales nos permiten triunfar de las pruebas que necesitamos para llegar a conocernos a nosotros mismos.

· Los ideales nos ayudan a fundar nuestras decisiones en valores firmes y auténticos.



· Los ideales orientan y canalizan las fuerzas espirituales

Cuando afirmamos que "la mente es el arquitecto", deberíamos mencionar la cita completa, que las lecturas repiten a menudo: "El espíritu es la vida; la mente es el arquitecto; lo físico es el resultado".

A riesgo de [Tomando el riesgo de] simplificar considerablemente la terminología, la palabra 'espíritu', en el marco de las lecturas, se refiere al impulso creador del universo, a la fuerza suprema. Mediante la actividad mental y el libre albedrío, podemos emplear esta energía universal de manera positiva o negativa, es decir dirigirla hacia fines abnegados o hacia fines egoístas, y suscitar el bien o el mal. La 'mente' decide dónde y cómo concentrar nuestra atención y las fuerzas espirituales. Al focalizar [enfocar], consciente o inconscientemente, el impulso vital en una dirección o [en un] área específica, atraemos a ciertas personas y generamos ciertas circunstancias en nuestra existencia. Así, el 'resultado', nuestro mundo físico o material, es la obra de teatro actuada ante nuestros ojos, en la que el espíritu, la fuerza de vida, la energía creadora, se halla condicionada por el poder de nuestra mente.

"Todo lo que existe se concibe primero en espíritu y adquiere forma a través de la acción de la mente. Por consiguiente, la vida de una entidad depende del ideal que ésta mantiene, o sea del modo en que expresa y manifiesta lo que el espíritu transmite a su mente... Luego uno puede llegar a ser tan feliz o tan miserable [como lo desea] como desee."
[Lectura 2995-3]

¿A quién se le ocurriría entrar en un cine sin mirar los carteles, comprar un billete para cualquier película e ir a sentarse en la sala sin que le importe lo que va [vaya] a ver? Pero [esto] es exactamente lo que hacemos cuando no observamos un ideal espiritual seleccionado con cuidado.



· Los ideales nos permiten triunfar de las pruebas que necesitamos para llegar a conocernos a nosotros mismos

Una vez que hemos elegido un ideal, se establece la coyuntura que nos ayuda a avanzar en este sendero y a aprender las lecciones indispensables para [a] nuestra evolución espiritual. Debemos superar los obstáculos que se presentan, antes de pasa
r a la etapa siguiente de nuestro crecimiento personal.

Lo que complica nuestro entendimiento del proceso es que, a veces, la vida parece someternos a experiencias diametralmente opuestas a aquéllas que preveíamos al formular nuestro ideal. Continuando [Para continuar] con el ejemplo anterior, si adoptamos el 'amor' como ideal espiritual, puede acontecer que nos hallemos rodeados de personas malévolas o difíciles de amar. Tal situación no significa que nuestro ideal es inapropiado, sino que atraemos [a] gente y sucesos que nos enseñan a amar más.

Las lecturas nos instan a que no renunciemos a nuestro ideal en cuanto surja el primer escollo. De hecho, somos responsables de nuestras decisiones y sólo obtendremos resultados si perseveramos sin desanimarnos. De todos modos, progresamos espiritualmente cooperando con nuestros semejantes a fin de servir a Dios y a la humanidad.

"El amor es el principio infalible y seguro que constituye [toda la ley] la ley entera... No se desvíe de su ideal. Sea paciente, y sus esfuerzos serán recompensados."
[Lectura 802-2]



Los ideales nos ayudan a fundar nuestras decisiones en valores firmes y auténticos

Nuestros ideales nos liberan del estado de confusión en el que nos encontramos a menudo cuando debemos tomar decisiones. Se trate de un asunto importante, como cambiar de oficio, o de una cuestión de menor envergadura, como planificar las actividades del día, conviene comparar cada alternativa con nuestro ideal. Si mantenemos un ideal espiritual de 'amor' y vacilamos entre dos propuestas laborales, podríamos preguntarnos cuál de los dos empleos [de ambos empleos] [qué empleo] [cuál de los empleos] nos brinda las mejores oportunidades de transmitir [comunicar] amor a terceros o de convertirnos en una persona más amorosa.

Nuestros ideales nos ayudan a tomar decisiones sencillas [simples], pero también a determinar lo que deberíamos hacer, adónde tendríamos que ir, lo que Dios querría que realicemos en la vida. Nos guían hacia la próxima etapa significativa de nuestro desarrollo espiritual. Las lecturas de Cayce aconsejan [recomiendan] que avancemos "paso a paso", "un precepto a la vez". Nos dicen: "Hagan todo lo posible, pongan en práctica lo que conocen, y el camino les será enseñado"; o "den el primer paso y el siguiente les será indicado". Cuando empezamos a utilizar y a hacer fructificar lo que sabemos, por poco que esto nos parezca, nuestro camino se abre y se ilumina.

"Si uno aplica [Si aplica uno] [Si aplican], día a día, lo que sabe, la etapa siguiente, la experiencia siguiente, la acción siguiente le será revelada."
[Lectura 262-104]


Cómo emplear los ideales de manera constructiva


"Elija primero su ideal -espiritual, mental y materialmente. No se base en cómo desearía que sean los otros, sino más bien en cuál podría ser su relación ideal con ellos. Pues el más grande es el servidor de todos -según la ley de causa y efecto."
[Lectura 1998-1]

"Su ideal no debe inspirarse en lo que los demás podrían hacer por usted, sino en lo que usted podría hacer por ellos."
[Lectura 1646-2]

Evitemos que el usar ideales se transforme en un mero ejercicio intelectual, en lugar de constituir un método concreto para elevarnos espiritualmente y mejorar todos los aspectos de nuestra existencia, en particular las interacciones con nuestros semejantes. Para esto, recordemos siempre que "el espíritu es la vida; la mente es el arquitecto; lo físico es el resultado".

Las lecturas nos invitan a adoptar un ideal estimulante que podamos comprender y acatar. [Las lecturas nos invitan a adoptar un ideal que nos estimule, pero que podamos comprender y acatar.] [Las lecturas nos invitan a adoptar un ideal estimulante, siempre que podamos comprender y acatarlo.] Sugieren [Recomiendan] [Aconsejan] que empecemos con una cualidad o un atributo carente en nuestra relación actual con los demás; por ejemplo, 'paciencia', 'misericordia', 'tolerancia', 'perdón'. Ya que los ideales cambian y crecen con nosotros, tenemos que formular aquéllos que realmente estemos dispuestos a observar. Poco a poco, llegaremos a seleccionar el principio espiritual o la virtud más grande capaz de motivar nuestra existencia, en el presente o en un futuro cercano. Para algunos, se tratará de obedecer las enseñanzas de Jesús, para otros de personificar el amor universal, etc.

Una excelente iniciativa para que un ideal espiritual se instaure en nuestra vida cotidiana consiste en llenar una tabla de ideales. Ésta se compone de tres columnas [encabezadas] denominadas respectivamente "Ideal espiritual", "Ideal mental - Actitudes mentales ideales", e "Ideal físico - Actividades físicas o materiales ideales". A título ilustrativo, de escoger la misericordia como ideal espiritual, escribiremos la palabra 'misericordia' en la primera columna de la tabla. En la segunda, anotaremos el nombre de las personas y las situaciones a las cuales queremos aplicar el ideal espiritual de 'misericordia', junto con las actitudes mentales que nos ayudarán a ser misericordiosos hacia esas personas y situaciones. Quizás debamos mostrar más 'compasión' en una relación difícil, más 'indulgencia' por uno de nuestros hijos, más 'paciencia' con nosotros mismos. La tercera columna será la más detallada, especificando todas las actividades físicas o materiales que ejecutaremos con respecto a las actitudes mentales, las personas y las situaciones mencionadas en la segunda columna. Por ejemplo, a fin de cultivar una actitud mental de 'paciencia' hacia nosotros mismos, podríamos hacer una lista de las ocasiones en las que otros han sido misericordiosos con nosotros, eliminar la expresión "no puedo" de nuestro vocabulario y de nuestros pensamientos, orar para tener la fuerza de perseverar en nuestros esfuerzos, etc.

Sabemos que hemos progresado espiritualmente cuando las "actitudes mentales" que figuran en la tabla de ideales se han convertido en nuestra forma de pensar habitual, y las "actividades físicas o materiales" en acciones naturales y automáticas. A medida que vamos incorporando nuestros ideales a nuestro estilo de vida, podemos considerar una orientación o [una] motivación más sublime, una estrella más brillante hacia la cual nos encaminaremos ahora. Lo esencial es comenzar a formular ideales, y referirnos a ellos en toda [cualquier] circunstancia. Así, tomaremos decisiones acertadas y avanzaremos con entereza, convencidos de que recibiremos, a su debido tiempo, las respuestas a nuestras preguntas e inquietudes. [a nuestras preguntas y a nuestras inquietudes.]

"Que usted se halle en Hartford, Ossining, Kalamazoo o Tombouctou, ¡es todo igual! El Señor es el Dios del universo, dondequiera que esté usted. Cada alma se encuentra en el lugar y en la posición que ocupa en el presente sólo por la gracia de Dios. Luego aplique esas nociones hoy mismo, en este momento. Si las utiliza correctamente, la etapa siguiente le será indicada."
[Lectura 3356-1]


Los ideales cambian y crecen con nosotros


Al usar ideales, nos damos cuenta de que éstos deben modificarse y afinarse constantemente. Además, no conviene elegir de entrada un ideal espiritual demasiado elevado, muy arduo de poner en práctica. Se aconseja llegar al mismo por medio de una serie de ideales más modestos que [forman parte de él] se incluyen en él y al cual conducen gradualmente, pero que son más fáciles de respetar.

Por ejemplo, nuestro ideal inicial sería 'hablar con suavidad'. Continuaríamos observándolo hasta que rija de manera natural cada una de nuestras conversaciones. Entonces lo sustituiríamos por 'amistad' y procuraríamos expresar esta cualidad en nuestras actitudes mentales, relaciones y actividades físicas. Reiterando el proceso, acaso nos percatemos, a la larga, de que hablamos con suavidad, somos amistosos y dominamos otros aspectos de un ideal más general como 'servicio', 'relaciones armoniosas', 'amor'. De hecho, todo ideal es una faceta de otro aún más noble.


El Ideal supremo


Las lecturas de Cayce nos alientan a adoptar ideales personales; no obstante, hacen resaltar que existe, en realidad, un solo Ideal. Una de ellas afirma: "La destinación es única, pero hay muchos senderos" . Esto significa que todos evolucionamos hacia el mismo Ideal supremo, el cual es [constituye] la aspiración espiritual más elevada que podamos tener, la llamemos [ya sea que la llamemos] [ya sea la llamemos] 'Conciencia Crística', 'Perfección', 'Luz', 'presencia de Dios', o de otro modo. Por ende, ideales como 'gentileza', 'paciencia', altruismo', etc., son escalones que llevan a ese Ideal supremo. Nos permiten subir, a nuestro propio ritmo y en toda seguridad, hacia las esferas más altas de la sabiduría divina, hacia la plena conciencia de nuestra verdadera naturaleza espiritual.


Ideas e ideales


Cada uno de nosotros tiene sus conceptos, sus propósitos y sus motivos. Cada uno tiene sus ideas sobre la manera de actuar. Las lecturas indican que, a pesar de estas diferencias en la [de] forma, todos podríamos concordar en cuanto al [en el] fondo y perseguir un objetivo común. Durante la gran crisis económica y el caos internacional de los años 1930, Cayce aseveró que para unir [a] las naciones y resolver los problemas del mundo, la humanidad debería abrazar el mismo ideal.

"El mundo, como mundo, ha perdido su ideal. Es normal que todos los seres humanos no tengan las mismas ideas. Sin embargo, ¡todos pueden tener el mismo IDEAL! ... No la misma idea, sino el mismo ideal: 'Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, y a tu prójimo como a ti mismo.' Esto representa la ley entera, la respuesta única para el mundo y para cada alma, la solución a los problemas que existen actualmente [en el mundo] en [sobre] la tierra."
[Lectura 3976-8]

Démonos cuenta de lo que vamos edificando en nuestro ser interior pues, tarde o temprano, tendremos que hacerle frente. El establecer [formular] un ideal espiritual fija una dirección a seguir y aclara nuestro camino. Nuestra existencia se ordena, nuestra personalidad se embellece y nuestra alma florece.

Cuando aplicamos nuestros ideales en el plano espiritual, en el plano mental y en el plano físico, nuestra vida es comparable a un tapiz que vamos elaborando puntada a puntada [punto por punto] [de puntada en puntada], mejorándolo, deshaciéndolo y volviendo a tejerlo [tejiéndolo de nuevo] [volviéndolo a tejer], hasta que se convierta en una obra de arte que podamos compartir con nuestros semejantes y poner a su servicio. Cada persona tiene la posibilidad de decidir conscientemente quién llegará a ser, ¡y en cuánto tiempo!


 

 

.LA ALIANZA*

vengan a mí; escúchenme, y su alma vivirá. Haré con ustedes una alianza eterna ... Isaías 55:3

 

Lección XI: La Búsqueda de Dios

El crecimiento espiritual en pequeños grupos

Histórico

En 1931, se formó alrededor de Edgar Cayce un pequeño grupo de personas deseosas de conseguir lecturas sobre el desarrollo espiritual. Para asombro de los integrantes, las lecturas les exhortaron a poner en práctica en su existencia cotidiana la información recibida, y luego a dar cuenta de sus resultados. Todos los miembros debían contribuir. Las lecturas indicaron que si no lo hacían, la obra del grupo sería menos universalmente aplicable.
De este proyecto emanaron una serie de ciento treinta lecturas y los dos volúmenes de "En busca de Dios" . Éstos se fundaron en dichas lecturas, y también en lo que los participantes experimentaron procurando vivir las enseñanzas de las lecturas. Al echar una mirada retrospectiva sobre el trabajo del primer grupo de estudio, las lecturas señalaron que pocos libros de ese tipo habían sido elaborados con tanto cuidado. Asimismo, anunciaron que "En busca de Dios" constituiría un manual didáctico para las generaciones venideras. En la actualidad, más de mil grupos de estudio, con distintos números de integrantes, existen en los Estados Unidos, Canadá y muchos países del mundo.

¿Por qué formar parte de un grupo?

Una anécdota divertida es la de un miembro asiduo de un grupo de estudio que había ido, una noche, a la reunión semanal de su Grupo. Un amigo se presentó en su casa. Su hijita abrió la puerta de entrada. Cuando el amigo le preguntó si estaba su padre, la niña contestó con seriedad: "No, pues ha ido a la búsqueda de Dios". Una inmensa sorpresa apareció en el rostro del visitante, cuya reacción podemos comprender. Sin embargo, acercarnos a Dios ¿acaso no es a lo que todos deberíamos dedicarnos?
Ya que Dios es Amor, la búsqueda de Dios consiste en "aprender a amar". La finalidad de la existencia es que los seres humanos vivan el gran mandamiento -o sea, que amen a Dios con todo su corazón, y a su prójimo como a sí mismos. Aprender a amar representa la tarea principal de cada alma.
Un dicho afirma que uno viaja más rápidamente estando solo. Esto es verdad en muchos ámbitos de la vida. Pero la única forma de aprender a amar es a través de nuestras relaciones con los demás.
Por varias excelentes razones, se aconseja trabajar en pequeños grupos. Una es la motivación. Cuando empezamos algo nuevo, el empeño, el aliento y el apoyo de otros involucrados en la misma actividad refuerzan nuestro interés y nuestra perseverancia. Si nuestro ardor decae, ellos nos estimulan. De igual manera, cuando su motivación disminuye, les damos ánimo.
Otra razón es la estabilidad y el equilibrio que nuestros pensamientos y nuestras acciones adquieren en un grupo. A veces, rebosamos de entusiasmo por un nuevo libro, una nueva actividad o una nueva experiencia. Si se trata de un asunto muy complejo, los otros nos incitan a adoptar una actitud más ponderada.
A menudo leemos, analizamos e interpretamos subjetivamente las nociones espirituales difíciles, así como los preceptos útiles para el desarrollo del alma. Cuando comunicamos nuestros pensamientos a los integrantes del Grupo, nos percatamos de que ellos pueden considerar las cosas de un modo diferente. Al escuchar sus comentarios, aprendemos a valorar los puntos de vista de otras personas y a juzgar nuestras propias ideas con más humildad.
Nos instruimos, nos fortalecemos y progresamos, no sólo al escuchar a los otros, sino también al ofrecer nuestras reflexiones y nuestra asistencia. En un Grupo, los miembros se ayudan mutuamente. Sus dificultades se atenúan gracias al aliento y al apoyo que les brindan los demás, en particular quienes han vivido situaciones análogas.
En cuanto estudiamos documentos de naturaleza espiritual, puede surgir una discrepancia entre lo que sabemos y lo que nos sentimos capaces o deseosos de aplicar. Si esta divergencia sigue aumentando, se produce una "inflación espiritual". Asimismo, podemos soñar que fuimos sacerdote en uno de los templos del antiguo Egipto; u oír un vidente revelarnos, en una lectura psíquica, que nuestra alma ha venido a la tierra para cumplir una misión importante y no necesitará reencarnarse. En tales circunstancias, el Grupo nos hace volver a la realidad. Recordándonos que debemos poner en práctica los principios universales en la vida cotidiana, nos ayuda a no perder de vista el propósito de nuestra presencia en el mundo.
En una empresa tan fundamental como el crecimiento del alma, no debemos tomarnos demasiado en serio. El Grupo nos permite cultivar el sentido del humor. Si consideramos, desde otra perspectiva, algunas situaciones que nos parecen extraordinarias o trágicas, tenemos ocasión de reírnos de nosotros mismos.

Los integrantes de un grupo de estudio rezan con asiduidad los unos por los otros. Esto favorece mucho la evolución espiritual de cada uno de ellos. Un Grupo que ora diariamente, además de rezar durante las reuniones semanales, suscita una energía, un apoyo y una protección inconmensurables.

Aprender en pequeños grupos

Las lecturas mencionan que aprendemos por comparación. Luego los pequeños grupos, donde los participantes expresan sus opiniones y hablan de sus experiencias, ofrecen un marco particularmente propicio para nuestra evolución. Cuando escuchamos a los otros, no se trata de aprobar o desaprobarlos, o de intentar saber quién tiene razón. Si acogemos sus perspectivas con la mente abierta, crecemos de manera significativa.
Diversas constataciones establecieron la eficacia del trabajo en pequeños grupos. Cuando el psicoanálisis se popularizó, el acento fue puesto en la relación entre el psicoterapeuta y el paciente. Se estimaba que el primero debía ser muy competente para poder ayudar al paciente a desarrollarse. Los tratamientos eran largos y costosos. En circunstancias en las que faltaron profesionales, un mismo terapeuta atendió a varios pacientes a la vez. La ciencia se percató con sorpresa de que, a menudo, se obtenían mejores resultados en esos pequeños grupos que en las sesiones individuales. Después se notó que la presencia del terapeuta no era imprescindible para que un grupo funcionara satisfactoriamente. En realidad, gracias a la dinámica de las interacciones humanas, el crecimiento personal podía ser mayor en un grupo que en el modelo tradicional terapeuta-paciente. En virtud de lo anterior, el trabajo en pequeños grupos fue reconocido como un método fructífero y económico de tratamiento.
En aquel entonces, se descubrió que si estamos dispuestos a aprender, asimilamos más fácilmente lo que se nos enseña. Se descubrió también que nuestros bloqueos emocionales suelen desaparecer pronto en un pequeño grupo.

Los grupos de estudio del A.R.E. no son grupos de terapia o de enseñanza. Sin embargo, las observaciones que acaban de citarse se extienden a ellos.

El crecimiento personal en los grupos de estudio

El desarrollo intelectual no constituye el objetivo de los grupos de estudio del A.R.E. Los mismos podrían llamarse, más bien, grupos para el estudio, la meditación y la aplicación, con el fin de aprender a amar.
Estos grupos insisten en tres aspectos del crecimiento personal. El primero es el conocimiento de los conceptos espirituales básicos y de las leyes universales, mediante el examen detallado de las lecciones de "En busca de Dios". El segundo es la meditación. Conviene utilizar una afirmación relacionada con los preceptos del capítulo en curso. El tercero es la decisión de poner en práctica las nociones estudiadas. El Grupo, o cada miembro individualmente, selecciona una disciplina, es decir un concepto específico que aplicará con determinación y constancia a lo largo de la semana siguiente.
Por ejemplo, la primera lección de "En busca de Dios" se titula 'la cooperación'. Este capítulo nos enseña que para cooperar, debemos acatar los principios universales y convertirnos en instrumentos de la voluntad divina. La afirmación correspondiente despierta en nosotros el anhelo de vivir en conformidad con la Ley y de dejarnos conducir por el Espíritu. Al concentrar nuestra imaginación y nuestra mente en dicha afirmación durante nuestras meditaciones, aspiramos a cooperar más. Esto se refleja en nuestro comportamiento respecto a nuestros semejantes.
Aunque no logremos amar a cierta persona, podemos tratar de cooperar con la misma. Éste es el objeto de la lección I. En la lección VII, 'la paciencia', descubriremos la manera de ser más pacientes con ella. Cuando lleguemos a la lección XII, 'el amor', nuestra actitud hacia esta persona habrá cambiado tanto que la amaremos de veras.

Procedimientos

Por lo general, un grupo de estudio se reúne semanalmente en el hogar de uno de sus integrantes. El número óptimo de miembros es de seis a diez. Después de saludarse, los participantes hablan de las noticias importantes para el Grupo. Sigue un período de unos treinta minutos, en el que comentan su aplicación de la disciplina anterior, relatan experiencias que han tenido en sus meditaciones, o cuentan algún sueño relevante. Luego, por una hora, estudian juntos y discuten las lecciones de "En busca de Dios". Algunos Grupos leen un capítulo entero antes de analizarlo párrafo por párrafo. El Grupo puede pasar un mes, o más, en cada lección.
Los participantes debaten el texto de los capítulos, a fin de aclarar las nociones y de presentar diferentes perspectivas. No se trata, para ellos, de llegar a un consenso sobre el significado de las palabras. Si surge una polémica acerca de la interpretación de algún concepto, es que el Grupo ha perdido de vista el propósito de la discusión.

Antes de meditar y de orar, el Grupo puede hacer una breve pausa. Durante la meditación, cada participante se concentra en la afirmación del capítulo estudiado, y luego permanece en silencio, unido a Dios en lo más profundo de su ser interior. Para terminar, los integrantes rezan los unos por los otros, y también por las personas que les preocupan.

Cómo formar parte de un grupo de estudio

Hay distintas maneras de formar parte de un Grupo. El Departamento de los Grupos de Estudio, en Virginia Beach, pone a la disposición de los interesados la lista de los representantes regionales y locales que es posible contactar en los Estados Unidos y en numerosos países del mundo. Si usted quiere participar en un Grupo, el representante de su área le indicará los que existen cerca de su lugar de residencia, o las sesiones informativas que le permitirán encontrarse con otras personas deseosas de crear un Grupo.

Los cientos de conferencias organizadas cada año por el A.R.E. brindan excelentes ocasiones de conocer gente, de conseguir información sobre los grupos de estudio y de adquirir libros. Si varias personas quieren formar un Grupo, pueden pedir a alguien con experiencia que asista a las primeras reuniones para ayudarles a empezar. No obstante, muchos Grupos han comenzado solos, con dos o tres integrantes, los libros necesarios, y los documentos suministrados por el Departamento de los Grupos de Estudio.

Composición de un grupo de estudio

Los miembros se sienten más a gusto si conocen la historia de Edgar Cayce y se interesan en ella. Sin ser indispensable, esto provee una base común sobre la cual el Grupo edifica. Los participantes pueden ser de cualquier confesión, o incluso no pertenecer a ninguna Iglesia. Algunos estudian las religiones comparadas. Otros han tenido experiencias psíquicas notables, o se apasionan por las investigaciones científicas sobre la percepción extrasensorial. Tal diversidad no separa al Grupo, sino que lo enriquece. Quienes sinceramente buscan a Dios perciben que el verdadero espíritu de sus creencias y el espíritu de la información transmitida por Edgar Cayce son compatibles, pues dicha información es universal por naturaleza.
El espíritu del Grupo es aprender a amar; el principio es aprender por comparación. No se precisa que alguien tenga la respuesta correcta. Algunos participantes se decepcionan cuando los otros no comparten totalmente sus puntos de vista, o sus criterios sociales, económicos o intelectuales. Esta actitud se opone al motivo esencial del trabajo en grupo. En efecto, un Grupo debe su unidad a un ideal común, no a ideas similares.
En un Grupo, siempre hay una persona difícil, por no decir insoportable. A menudo, los integrantes no concuerdan en cuanto a su identidad, ya que cada uno puede ser esta persona imposible para otro miembro del Grupo. Eso es una fuerza, no una debilidad, de los grupos de estudio -una de sus razones de ser. Los participantes procuran desarrollarse orando juntos durante las reuniones semanales, y orando los unos por los otros cada día en su casa. Ellos crecen en todos los aspectos de las lecciones estudiadas. Con el tiempo, llegan a amar y apreciar realmente a las personas con las que tenían más problemas al principio.
Mientras van aprendiendo a amar a las personas difíciles de su Grupo, éste se convierte en un laboratorio donde viven experiencias y hacen descubrimientos en lo concerniente a las relaciones humanas. Se percatan de que las lecciones, al penetrar en su existencia, les permiten comportarse mejor con otras personas "difíciles", ya sea en su familia, su trabajo o su entorno.
La gente que se siente atraída por los grupos de estudio ha comprendido que el ser humano y la vida son mucho más que el cuerpo físico y las circunstancias visibles actuales. Esta toma de conciencia puede haber sucedido de diferentes maneras. Consecuentemente, cuando un Grupo se forma, es beneficioso respetar y alimentar los intereses de cada integrante. A veces surgen desacuerdos sobre la orientación del Grupo o el programa de las reuniones. Por supuesto, es posible tratar de conciliar todas las tendencias y las consideraciones.
Conviene incluir el estudio de los preceptos vinculados al libro "En busca de Dios". Al examinar y poner en práctica estas nociones, los Grupos notan algo sorprendente: las mismas constituyen el núcleo, el elemento principal, con respecto al cual todos los otros centros de interés pueden ser mejor entendidos y aplicados por cada miembro.

Los frutos y los dones del Espíritu

Conforme a las lecturas psíquicas de Edgar Cayce, los grupos de estudio hacen resaltar que los frutos del Espíritu son primordiales. Al cultivarlos, permitimos que lo
s dones espirituales apropiados se manifiesten. La paciencia, la longanimidad, la gentileza, la bondad, el amor fraternal, la tolerancia, la fidelidad, la alegría y la paz construyen los cimientos para profetizar, curar enfermos, hablar en lenguas, tener fe y sabiduría, conocer las ciencias, u otros. Cuando expresamos estos dones sin cultivar los frutos del Espíritu, aparecen distorsiones, desequilibrios e intervenciones del ego, que producen únicamente efectos desfavorables. Los capítulos doce y trece de la primera epístola a los Corintios abordan el tema de los frutos y de los dones del Espíritu.
Todas las auténticas enseñanzas espirituales subrayan que el desarrollo del carácter debe preceder al desarrollo psíquico. Los grupos de estudio comparten esta idea. Algunos miembros ya poseen facultades extrasensoriales. A medida que progresan espiritualmente y se acercan a Dios, los otros también desarrollan sus poderes psíquicos.

A veces, un Grupo tiende a apartarse de las lecciones y a dirigir su atención en los participantes que muestran aptitudes psíquicas. Esto perjudica, no sólo al Grupo entero, sino también a dichos participantes disminuyendo sus posibilidades de progresar. Por el contrario, si el Grupo se concentra en las lecciones, ofrece un ambiente idóneo para que cada integrante crezca de una manera continua, y experimente el apoyo y la armonía que provee el trabajo en grupo.

Promesas

Nuestro crecimiento en el seno de un grupo de estudio se acompaña de una visión más amplia de la existencia. Percibimos que todo tiene una razón de ser. Una esperanza nueva nos invade. Ésta nos motiva, estimula y llena de energía. Puesto que nos comprometemos a acatar un ideal espiritual elevado, nuestra vida se orienta y el propósito de nuestra presencia en la tierra se perfila. De esta forma, tomamos decisiones acertadas, ya sean de poca o de mucha importancia.
Cuando tratamos de progresar, nos damos cuenta de que nosotros mismos obstaculizamos nuestro propio desarrollo. Pogo, humorista norteamericano, dijo: "Nos hemos encontrado con el enemigo; y el enemigo es nosotros". Al entender mejor las numerosas dimensiones de nuestro ser, aprendemos a aceptar nuestras imperfecciones, y a apreciar nuestros talentos con modestia y agradecimiento. Nos percatamos de que, mediante el impulso de un espíritu nuevo, nuestras debilidades y nuestros defectos pueden llegar a ser nuestra fuerza.
En un Grupo, profundizamos en las leyes espirituales por medio de las lecciones; sintonizamos con el Espíritu por medio de la meditación; y mejoramos nuestras relaciones con los demás por medio de la aplicación diligente de los principios universales. Así distinguimos que la fuerza de vida, el Espíritu, actúa en nuestra existencia y nos transforma como ningún método de evolución personal, basado en el ego, podría pretender hacerlo.

 

 

CAYCE DESCRIBÍA EL REGISTRO AKASHICO ASI

Los pensamientos, acciones y actividades de una entidad, como su relación con su medio ambiente y su influencia hereditaria, o el juicio al que llega o de acuerdo con lo que es la entidad están escritos en el tiempo y el espacio.
Entonces, como ha sido llamado a menudo, el registro es el libro de la memoria de Dios; y cada entidad, a cada alma- como las actividades de un solo día de una entidad en el mundo material, lo hace bien o mal o es indiferente a ellas, dependiendo de la aplicación de sí misma de la entidad hacia la forma ideal del uso del tiempo y la oportunidad y la expresión de aquello para lo cual cada alma entra en una manifestación material.
La interpretación se extrae aquí con el deseo y la esperanza que, al abrirlo para ella, la entidad pueda hacer que la experiencia sea de ayuda y esperanza.
Lectura 1650-1

Cayce describía el proceso para acceder a los registros de esta forma:

Me veo como un punto pequeñísimo fuera de mi cuerpo físico, que yace inerte ante mí. Me siento oprimido por la oscuridad y hay una sensación de soledad terrible. De pronto, estoy consciente de un rayo de luz blanca. Como este punto pequeño me muevo hacia arriba siguiendo la luz, sabiendo que debo seguirla o perderme.
Mientras me muevo por esta senda de luz, gradualmente me vuelvo consciente de los diversos niveles sobre los cuales hay movimiento. En los primeros niveles hay formas vagas y horribles, formas grotescas como las que vemos en las pesadillas. Cuando sigo adelante, aparecen a cada lado formas deformadas de seres humanos con alguna parte del cuerpo agrandada. Nuevamente hay cambio y me vuelvo consciente de formas con capuchas grises que se mueven hacia abajo. Gradualmente su color se pone más claro. Entonces cambia la dirección y estas formas se mueven hacia arriba y el color de sus túnicas se pone más claro rápidamente. Luego, comienzan a aparecer contornos de casas, paredes, árboles, etc. a cada lado pero todo está quieto, sin movimiento.
Sigo mi camino, hay más luz y movimiento en lo que parecen ser ciudades y pueblos. Con el aumento del movimiento me vuelvo más consciente de los sonidos, que al principio son sólo murmullos ininteligibles, luego viene la música, la risa y el canto de los pájaros. Hay más y más luz, los colores son cada vez más lindos y hay una música maravillosa. Las casas quedan atrás, hacia delante hay sólo una mezcla de sonido y color. De pronto llego al Hall de los Registros. Es una habitación sin paredes, sin techo, pero estoy consciente de ver a un hombre viejo que me entrega un libro grande, un archivo del individuo para el cual busco información.
Caso 294-19 Información del Archivo

"....El espíritu es la vida,
La mente es el arquitecto
El resultado es físico..." (E. Cayce)

 

 

EL ALMA

En cada alma está impreso el patrón de la creación y hacia su centro existe la conciencia de ser eterna- Cada alma, como una radio, está en ángulo de proximidad diferente y desde allí crece en la dirección de esta unicidad y desarrolla una individualidad diferente de cualquier otra alma.
El alma, componente eterno de cada uno de nosotros, es el depósito de toda la experiencia. Como no esta limitada en tiempo y espacio, tiene acceso a todas sus experiencias y a las de todas las otras.
Rudolf Steiner en su Teosofía- "El alma es el eslabón que conecta el espíritu del alma y su cuerpo- son las fuerzas de la simpatía y antipatía las que debido a su relación mutua, causan las manifestaciones del alma como el deseo, la sensibilidad, la esperanza, la fantasía y el miedo".
El alma eterna, no el cuerpo físico, es el punto focal de las emociones de la imaginación, creatividad y todo lo que con ellas se relacione.

 

LAS LEYES UNIVERSALES

Un seminario basado en el libro :


"PORQUÉ TU VIDA ES COMO ES

Y LO QUE PUEDES HACER PARA CAMBIARLA"*1


Por Bruce McArthur


Presentado por :

Jim Dixon

Association for Research and Enlightenment, Inc.
(Asociación para la Investigación y el Desarrollo Espiritual)

*1 Título en inglés: Your Life, Why It Is The Way It Is and What You Can Do About It.

I. Las Leyes Universales.


"Todo lo que existe en la tierra se rige por leyes." [3902-2]


· Las Leyes Universales son las respuestas clave a los problemas de tu vida; te explican los motivos por los cuales tu vida es como es y lo que puedes hacer para cambiarla.
· Las Leyes Universales operan en todos los niveles, físico, mental y espiritual.
· Son leyes fundamentales de la mente y del espíritu, tan importantes para tí como el aire que respiras.
· Las Leyes Universales son principios de vida inalterables, que no se pueden transgredir ni cambiar; son leyes que operan siempre, para todos los seres humanos y las cosas, en cada fase de su existencia y dondequiera que se encuentren.



II. La Ley de Causa y Efecto.


Es una ley primaria, que comprende otras menores, entre las cuales destaca como la de mayor importancia la de :

Lo similar engendra a su similar.


"Ésta es la ley, ya que lo similar engendra a su similar, así como no puedes recoger aceitunas de los cardos, ni manzanas del frambueso, tampoco puedes encontrar amor en el odio." [349-17]


"... en la práctica del amor, se engendra amor; en la del odio, se engendra odio." [347-2]


Esta ley te hace responsable por la calidad de tu vida y de tus relaciones con los demás. También, determina si vas a poder alcanzar tus objetivos o no.


III. La primera Ley de Aumento.

Las Leyes de Aumento son sub-leyes de "Lo similar engendra a su similar". La primera Ley de Aumento es :
Lo que siembres será lo que coseches.

"Porque es la ley que lo que tú siembres será lo que coseches. Y tú eres el labrador; ¡pero deja que tu Padre decida cuáles serán los resultados [frutos de la cosecha]!" [1529-1]

"... El hombre solamente siembra la semilla - ¡Pues sólo Dios puede darle la vida! Es Él quién da el crecimiento." [1152-4]

· Lo que sucede en tu vida es el fruto que nace de las semillas que vas sembrando con todas tus palabras, todos tus actos y todos tus pensamientos, pues eres el único creador de tus experiencias.
· Cada palabra o pensamiento negativo, tal como la crítica malsana o la duda perturbadora, es una semilla de mala hierba que se origina, de alguna manera, en el miedo, la desconfianza, o en alguna otra actitud destructiva. ¡Arranca la hierba mala!, mejor aún, ¡no la siembres!


IV. La segunda Ley de Aumento.

La segunda Ley de Aumento es :
El espíritu de tus acciones multiplica el resultado.

"Usa entonces lo que tengas a mano [siembra la semilla], pues Él lo multiplicará diez, veinte, treinta, cien veces; dependiendo de la sinceridad con la cual utilices lo que tienes a mano y del propósito que tengas para hacerlo." [1397-2]

· Si quieres que algo se convierta en realidad, debes expresarlo en tus pensamientos, tus palabras y tus acciones, sean éstas dirigidas a tí mismo o a los demás; de esta forma, crecerá, y te regresará a tí como el fruto de tus esfuerzos.
· Las "semillas" del miedo provocarán que experimentes precisamente lo que temes. Cuanto más tengas miedo, tanto mayor será la probabilidad de que se materialice su causa.
· La razón por la cual temes algo es porque tienes fe en que sucederá.
· El ideal es desarrollar y mantener una actitud positiva de fe total en el Creador como tu protector en todas las circunstancias.
Actitudes a cultivar en tu forma de ser

Siembra estas semillas del Espíritu en el corazón, la mente y la vida de los demás.




SI ERES

· amoroso
· gentil
· paciente
· amigable
· piadoso
· veraz
· optimista
· confiado
· bueno
· alegre
· pacífico
· humilde
· armonioso
· comprensivo
· consistente en
palabra y acción
· contento
· honesto
· apreciativo
· generoso
· cooperativo
· justo
· clemente

COSECHARÁS EN TU VIDA

· amor
· gentileza
· paciencia
· amistad
· piedad
· verdad
· esperanza
· fe
· bondad
· alegría
· paz
· humildad
· armonía
· comprensión
· consistencia en
palabra y acción
· satisfacción
· honestidad
· aprecio
· generosidad
· cooperación
· justicia
· perdón

V. La Ley de Atracción.


La Ley de Atracción es otra sub-ley de "Lo similar engendra a su similar"; se enuncia de la siguiente manera :

Lo similar atrae a su similar.


"Aquello en lo que cavilas es en lo que te conviertes... Aquello que odias es lo que te sucederá." [2034-1]


· La ley de "Lo similar atrae a su similar" tiene que ver con la atracción que se produce entre tí y otras personas, cosas, condiciones y otros lugares.
· Tus pensamientos y creencias crean tu propio universo personal.
· Otra forma de enunciar la ley es la siguiente :

Al buscar, atraes a, y eres atraído por, aquello que constituye una respuesta a lo que buscas.

· Utiliza esta ley para transformar tu existencia, para construir nuevas tendencias en cualquier aspecto de tu vida (relaciones, habilidades, proyectos, salud, curación emocional o espiritual, etc.), o para acceder a una mayor comprensión de tí mismo y de tu relación con el Creador.





VI. El Poder de la Esperanza.


El poder de la esperanza, sin ser una Ley Universal, es un estado mental y espiritual que da vida a tus poderes creativos.

"... recibirás lo que realmente esperas recibir." [3006-1]

"Si tus expectativas son grandes,¡obtendrás en grande! Si son pocas,¡obtendrás poco! Si no tienes ninguna expectativa,¡nada obtendrás!" [5325-1]

· Usa tu mente, pues siempre "la mente es el arquitecto", para basar tu esperanza en el sólido fundamento de las Leyes Universales.
· La forma y el contenido de tu mundo dependen del cómo decidas crearlo a través de tus creencias, tu forma de aplicar las Leyes Universales y tu esperanza.
· Espera y prepárate para lo mejor, y recibirás lo mejor. Esto es inmutable porque va de acuerdo con las Leyes Universales.

"Debes saber que todo el poder físico, mental y espiritual reside dentro de tí, y que Dios no hace acepción de personas. Por lo tanto, si te mantienes en sintonía con Él, ¿quién podrá sobrepasarte?" [2981-2]





VII. Otras Leyes de Causa y Efecto.


Una de las grandes leyes a través de la cual se da forma a tu vida se enuncia de la siguiente manera :

Para cada efecto hay una causa.


"Pues la entidad no vino [a la tierra] por casualidad, ya que la tierra es un mundo causativo donde causa y efecto son como una ley natural." [3645-1]


· Básicamente, eres la causa de todo lo que te sucede y eres totalmente responsable de todo en tu vida.
· No hay accidentes, siempre hay una causa : No ocurre nada por casualidad.
· Todo lo que te sucede, sea bueno o malo, llega a tí como una oportunidad para crecer.
· No estás en la tierra para juzgar, sino para aprender.




VIII. Características peculiares de la Leyes Universales.


"La ley del Señor es perfecta - sí, es como una espada de doble filo, que corta por el frente y por el reverso..." [2275-1]


· Aunque las Leyes Universales son esenciales para el vivir, así como para manejar tus relaciones con el Universo y los demás, no te imponen nada.
· Las Leyes Universales son principios de vida inviolables, inmutables e imparciales.
Las Leyes son duras si eres negativo, destructivo, malvado o egoísta; al contrario, son como un maestro cariñoso cuando tratas de vivir de acuerdo con tus altos ideales.



IX. Como utilizar las Leyes Universales para crear tu destino.


"Sin embargo, es un hecho que la experiencia de una vida es una manifestación de la divinidad. Por lo tanto, cuando la entidad humana decide actuar... bajo su influencia creativa, se cambia para ella la interpretación de la ley, de una de "Karma" a otra de "Gracia". De esta manera, la entidad se coloca a sí misma fuera del ámbito de acción de la ley de causa y efecto." [2800-2]


· Aplicando las Leyes Universales, es posible lograr, en una vida, la transformación que debes emprender para colocarte fuera del ámbito de acción de la ley del karma.
El "karma" es el conjunto de los efectos, en esta vida, que pueden resultar de los pensamientos, palabras y acciones que has tenido en vidas anteriores o en la actual. Por lo tanto, es la expresión de la ley de causa y efecto.
· Tus reacciones a los diversos eventos de tu vida determinan los resultados que se presentarán en el futuro.
· La clave de tu destino está dentro de tí.
· Si aprendes a actuar en tu vida con los eventos y la gente, en lugar de resistirlos, podrás crear conscientemente tu futuro a través de la forma en que apliques las leyes de causa y efecto.
X. La Ley Primaria de la Transformación.

Jesús la enseñó de la siguiente manera ([San Juan 8:32]) :

"... Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres."


"... la verdad es CRECIMIENTO! Pues, para un alma en desarrollo, lo que hoy es verdad, mañana puede serlo tan sólo parcialmente." [1297-1]

· Las Leyes Universales son leyes de la Verdad.
· La Ley Primaria de la Transformación asegura que las Leyes Universales te liberarán de las condiciones negativas a medida que las vas conociendo y aplicando. La verdad que te libera es que 'existe un poder superior que está disponible para tí, y trabaja contigo mientras aplicas las Leyes Universales en todos los aspectos de tu vida'.
· Tres pasos a dar para lograr la transformación :
1. Abre tu mente a la verdad y acepta todo lo que te suceda como una lección de apreciación de la verdad.
2. Acepta la verdad suprema, "DIOS ES", tal como la entiendas ahora, y siempre busca un mayor entendimiento de ella.
3. Vive las leyes de la Verdad, las Leyes Universales, de la manera más elevada posible.


XI. El porqué de tu estadía aquí.

"... Debemos saber de dónde venimos, cómo y porqué, así como a dónde vamos y porqué..." [262-114]

· Para iniciar la transformación de la conciencia, es esencial conocer las respuestas a las siguientes preguntas :
¿De dónde vengo?; ¿Cómo y por qué vine aquí?; ¿A dónde voy, y por qué?; ¿Qué soy?; ¿Quién soy?; ¿Cuál es mi propósito en la tierra?
· Tú eres parte, y nunca separado, de esa Conciencia Universal, o Dios.
· Al usar los "frutos del Espíritu" y hacerlos parte de tu vida, inicias el camino de transformación que te llevará a recobrar tu estado natural divino.
· Tu propósito en esta vida es llegar a conocerte como un ser individual, pero al mismo tiempo uno con las Fuerzas Creativas, con Dios.


XII. Las Leyes del Ser.


"Primero encuentra al propio ser. Lo primero es lo primero, que nadie te desvíe de este camino..." [2780-3]


· El entendimiento de toda verdad y la comprensión de tu relación con el Espíritu se encuentran dentro de tí mismo.
· El llegar a conocer y aplicar las Leyes del Ser inicia tu ascenso por la escalera de las Leyes Universales superiores. Finalmente, éstas te permitirán realizar que eres "uno con las Fuerzas Creativas".


1. La Ley del Servicio :
Al honrar, respetar y amar tu singular individualidad, estás honrando, respetando y amando la individualidad de los otros.


2. La Ley de la Igualdad :
Tus verdaderos deseos, sueños, necesidades, esperanzas, así como la satisfacción de todos ellos, son tan importantes como los de cualquier otra alma.


3. La Ley de la Prioridad :
Primero debes "salvar" a tu propio ser antes de "salvar" a otro ("Salvar"=servir=ayudar=cuidar=amar=conocer).


4. La Ley de la Manifestación del Ser Superior :
A medida que pongas al Dios interno primero, irás manifestando, como Dios, tus cualidades divinas ante los demás.


5. La Ley del Dominio del Ser Inferior :
A medida que te conviertas en el amo de tu ser inferior, irás controlando a todos los elementos, las cosas y las condiciones.


XIII. La Ley Primaria de la Manifestación.

El espíritu es la vida, la mente es el arquitecto, lo físico es el resultado.

"... la actividad se origina primero en el espíritu y luego en la mente, antes de poder convertirse en una manifestación física. Ésta es la proyección de los primeros en el mundo material que se observa en nuestro alrededor en la tierra."
[1597-1]

· La Ley de la Manifestación expresa el flujo natural de la fuerza vital, o sea la energía que te da vida y te permite moverte y existir. Este flujo es el proceso fundamental de la vida.
· El Espíritu es la base del funcionamiento de todas las Leyes Universales de Transformación y Sintonización. Es el poder infinito del Universo.
· Toda manifestación de vida es una cristalización del Espíritu.
· El Universo siempre desea el bien para todos. Para obtenerlo, tienes que aceptar y aplicar la Ley de la Manifestación. Eso requiere primero que tengas un propósito espiritual, y que mantengas tu mente enfocada en él como algo que se materializará en el mundo. Así, el resultado que obtendrás será la manifestación física y material de lo que deseas.
· Recuerda que la Ley de la Manifestación define el proceso de construcción que utilizas, pero de tí dependen el propósito y el nivel de conciencia con los que actúas; esto es el factor clave que determina el resultado que obtengas en el mundo físico.




XIV. La Ley de las Decisiones - Cómo tomar las decisiones correctas.

Es una sub-ley de la Ley Primaria de la Manifestación.

La vida es la experiencia de lo que tus decisiones producen.

· Esta ley indica que si quieres cambiar tu vida, debes cambiar tus decisiones y el nivel de conciencia desde el cual las tomas.
· La declaración sencilla enunciada a continuación contiene la solución a todos tus problemas, así como a los del mundo :

"... si quieren ser mi pueblo, ¡Yo seré su Dios!" [257-85]
· Si decides abrirte al Creador de todo y sintonizarte con la Fuente de Vida, entonces este Creador se convertirá en tu fuente de todo poder, todo conocimiento, todo bien y toda abundancia, porque así es la naturaleza de Dios, El Creador.




XV. Las Leyes de Obtención de Guía.

Existen tres leyes de obtención de guía para contestar a todas tus preguntas; no son sugerencias ni técnicas, sino Leyes Universales.

· La primera ley es :
Busca primero al Espíritu interno y encontrarás.

"Sabe que los poderes divinos trabajarán contigo en la tierra sólo después de que tú los invites." [2437-1]


· La segunda ley es :
Pide, con fe, al Espíritu y recibirás.

La fe es la capacidad de percibir que cualquier cosa es posible gracias al poder y a la sabiduría infinitos del Espíritu operando a través de las Leyes Universales. El Espíritu sabe lo que necesitas, pero te deja la decisión de invitarlo a ser parte de tu vida. Esta invitación, la das cuando le pides su intervención conscientemente.


· La tercera ley es :
Llama, con fe, a la puerta del Espíritu y ésta te será abierta.

"Llamar a la puerta " significa aceptar y usar la guía de tu ser interior; es abrirte a la presencia divina y aceptarla como una parte viviente y esencial de tu vida y experiencia.


Una amorosa advertencia : Una vez que te abras a la Conciencia Superior, la vida te presentará muchas experiencias, productos de tus decisiones pasadas. La vida podrá parecer, repentinamente, llena de más y mayores problemas. Sin embargo, recuerda que no estarás solo y te acompañará una nueva fuerza, un nuevo guía.

XVI. Fijar tus ideales de acuerdo con el Espíritu.


"... las actividades terrenas del ser humano no pueden superar... el ideal del individuo." [3407-1]


· Tus ideales establecen la dirección o destinación hacia la cual te mueves en conciencia.
· Tus ideales, cuando los utilizas y aplicas en la vida diaria, determinan lo que y a quién vas a atraer.
· Conocer tus ideales y aplicarlos diariamente es esencial para usar exitosamente las Leyes Universales y las Leyes Superiores, ya que dará fundamento, dirección y calidad de motivo a tu proceso de transformación.





XVII. La Ley del Equilibrio.


· Tienes que mantener en un estado de equilibrio la salud a nivel físico, la satisfacción a nivel mental, y el éxtasis a nivel espiritual.
· Sin embargo, el equilibrio debe tener un carácter dinámico, es decir ser flexible, movible y ajustable a los nuevos retos, enseñarte como cambiar y crecer espiritualmente, y ayudarte a mantener la armonía entre los tres niveles de tu ser, independientemente de lo que pase.
· La Ley del Equilibrio se basa en la naturaleza fundamental del Universo: El AMOR. Afirma que todas las interacciones en el Universo son intercambios en los cuales los participantes obtienen resultados, productos, o efectos, de valor equivalente, a fin de mantener siempre el equilibrio del Universo, pues la ley dice :

Todos los intercambios son balanceados.

· Si inicialmente tu intercambio no es balanceado, el Universo se encargará de ponerlo en equilibrio posteriormente, en forma tal que sientas el efecto de la descompensación inicial, sea ésta positiva o negativa.


XVIII.La Ley de la Creencia.

Esta ley estipula que todas tus creencias se manifestarán en tu vida.

Lo que creas se convertirá en realidad para tí.

· Tus creencias constituyen los fundamentos de tu desarrollo espiritual y del nivel de conciencia a partir del cual aplicas las Leyes Universales.
· Cada suceso en tu vida resulta de alguna creencia tuya; por lo tanto, te da la oportunidad de examinar aquella creencia que lo originó y de cambiarla si así lo deseas.
· La mente es el "arquitecto" y construirá cualquier cosa que concibas.
· La Ley de la Creencia, como todas las leyes, es imparcial.
· Tu vida refleja tus creencias; para cambiarla, modifica tus creencias.





XIX. La Ley de la Fe y Oración.

La Ley de la Fe y Oración es una Ley Universal de naturaleza espiritual. Como lo expresó Jesús, representa una promesa divina :

"Y todo lo que ustedes, al orar, pidan con fe, lo recibirán."
[San Mateo 21:22]

· La oración es el proceso de ponerte en sintonía con las Fuerzas Creativas para alcanzar un estado de conciencia más elevado y completo en donde puedes encontrar equilibrio, entendimento y unidad con el Espíritu.
· La fe puede definirse simplemente como la capacidad de percibir que nada es imposible si dejas el poder y la sabiduría infinitos del Espíritu interno operar a través de las Leyes Universales.

"¡Nada es imposible! El resultado depende de la fe y la esperanza que tengas."
[2968-3]

La fe te eleva a una dimensión de conciencia superior que está más allá de las limitaciones de tus creencias, dudas o miedos. Teniendo fe, puedes comprender que el poder y la inteligencia divinos están disponibles para tí, y que te guiarán en cualquier aspecto de tu vida a medida que vayas aplicando las Leyes Universales.
XX. Las Leyes del Amor.


"No confundas el afecto con el amor, no confundas la pasión con el amor. El Amor es de Dios; es creativo; es generoso y gratuito." [3545-1]


· La primera Ley del Amor es :

El Amor transforma.


· La segunda Ley del Amor es :

El verdadero dar manifiesta el Amor.


· Las Leyes del Dar son :

Lo que das no lo pierdes.

Al dar, alcanzas comprensión.


· Gracias al poder del amor, puedes resolver cualquier dificultad en tu vida, pues "El Amor transforma".
· ¡El amor transforma porque es la presencia de Dios!
· No es que Dios ame, sino que DIOS ES AMOR.

"El Amor es dar de lo que se tiene dentro de sí." [262-44]

· En la medida en que tu acción de dar sea sincera y carezca de afán egoísta, llevarás el poder transformador del amor a cualquier situación, condición o relación.
· Si das algo a alguién con altruismo verdadero, lo que das se convierte en tuyo.
"... Nunca puedes perder lo que realmente te pertenece, ni puedes retener lo que pertenece a alguién más." [3654-1]

¡Que diferencia con los conceptos materialistas!


XXI. Sé la Ley.

· Son tres los pasos indispensables para utilizar las Leyes Universales para transformarte :
1. Aprende la ley.
2. Vive la ley.
3. Sé la ley (conviértete en ella ).

· Hasta aquí, has aprendido las leyes, y sabes que a través de su aplicación tomas responsabilidad de tu vida y tu destino. También, has aprendido que el propósito de las leyes es el AMOR y que, a medida que las apliques en tu vida, irás elevando tu nivel de conciencia. Desde este nivel, aplicarás las leyes para el mayor bienestar de los demás y de tí mismo.

· Para que realmente las leyes hagan parte de tu conciencia, necesitas tomar el paso siguiente y vivirlas.

"Éstas son leyes inmutables; y así como el mundo material es governado por ellas, también el alma debe reflejarlas, en forma amplificada, en sus experiencias cotidianas; no se trata de reconocer que existen, sino de hacerlas existir como parte de la vida diaria de uno." [1688-6]

· "Sé la Ley" significa mucho más que sólo cumplirla; implica también el hacerte "uno" con el propósito del Universo, el cual es totalmente altruista. Cuando alcanzas el estado de unidad con el propósito del Universo, es que ya has sobrepasado la necesidad por la cual la ley existe; has dominado el ejercicio de la ley; es decir, te has convertido en la ley, ¡ya eres la ley!

Al aplicar la ley, te conviertes en la ley.


· Por lo tanto, Aprende la ley, Vive la ley, Sé la ley.
Y así, Cumplirás la Ley; y con ello, Transformarás tu vida.

· Las Leyes Universales construyen, poco a poco, la imagen de un Universo de Orden Divino, en el cual todo lo que sucede tiene una causa, y donde no hay casualidad pues existe un propósito divino en todas las cosas. En este gran esquema de la vida, existe un lugar específico para tí, donde puedes contribuir a la paz, integridad y satisfacción de todos.